Odisea
Poeta recién llegado
Claro que las grandes mareas y los miseros silencios son padecidos,
no tengo la pereza que suscite una duda dotada de misterio,
más bien, es la extrañeza de su semblante
una joya efímera de nuestros aprecios.
No podría resignarme en las tormentas
cuando aturden bellísimos semblantes
de juventud,
si he presenciado las sombras ilustres
deseando devorar mis versos.
Claro que la oscuridad existe en la soledad,
y dentro de cuentos también muchos dueños,
si ya la penumbra tomo tu mente
y ahora son dos pensadores
que desean tener la razón de la palabra.
Y... Después de un tiempo,
la carne es una tortura de ambiciones,
si cuento en las horas pálidas que se han ido
las verdades que hubiesen perdurado en el placer,
quizá no sean más que un adiós.
Claro que los días retoman su esplendor
cuando acaba la tempestuosa e incesante
travesía de la fiera, aquella que intenta
poseer la virtud de esta aventura
que transitamos cumpliendo un preciso ciclo.
no tengo la pereza que suscite una duda dotada de misterio,
más bien, es la extrañeza de su semblante
una joya efímera de nuestros aprecios.
No podría resignarme en las tormentas
cuando aturden bellísimos semblantes
de juventud,
si he presenciado las sombras ilustres
deseando devorar mis versos.
Claro que la oscuridad existe en la soledad,
y dentro de cuentos también muchos dueños,
si ya la penumbra tomo tu mente
y ahora son dos pensadores
que desean tener la razón de la palabra.
Y... Después de un tiempo,
la carne es una tortura de ambiciones,
si cuento en las horas pálidas que se han ido
las verdades que hubiesen perdurado en el placer,
quizá no sean más que un adiós.
Claro que los días retoman su esplendor
cuando acaba la tempestuosa e incesante
travesía de la fiera, aquella que intenta
poseer la virtud de esta aventura
que transitamos cumpliendo un preciso ciclo.