lexmi
Poeta asiduo al portal
Amigo:
He de escribirte hoy, porque he despertado cuando aún la noche no se ha ido, la oscuridad de la habitación me ha estremecido, la soledad intranquilizó mi alma, algo guardaba en mi pecho que no pude explicar.
Pensé quizás horas o sólo minutos, todo es eterno si nace del corazón.
Pensé: ¿qué es lo que se lleva mi sueño y no me deja dormir?, ¿qué oprime mi pecho?, una vez más no hallé explicación. Cerré los ojos.
En el cielo se dibujan mil estrellas, todas destellando en resplandor, cual magnífico espectáculo, en medio de todas figuraba yo, mis manos, como queriendo alcanzarlas, se extendían. Fue maravilloso, pero de súbito aquel artificio se desvanecía y vi caer una estrella, cual lucero ya no existe y sentí nuevamente aquella opresión en mi pecho.
Abrí los ojos, llevé las manos al rostro, estaba llorando.
Los primeros vestigios del alba se dislumbraron en la ventana, comprendí la razón de mi llanto.
Mi corazón guardaba un gran dolor que oscurecía mi alma: "una amigo se ha marchado desolado, cual lucero se pierde solitario y no pude alcanzarlo para brindarle una mano, se fue muy lejos, lucero extinguido y desolado".
Sequé la humedad de mis rostro y me dije: ¿Por qué un amigo ha de sufir, si mal no ha causado?.
Escribiré en una hoja, que será como el pétalo de una rosa, quizás ello le ayude a sonreir.
Escribiré diferente, como escribe el poeta, quizás ello le ayude a suspirar.
Escribiré con bolígrafo de estrellas, quizás ello le ayude a brillar.
De mi corazón haré tinta, quizás ello le ayude a vivir.
Hoy he de escribirte con lo más puro que tengo, una hoja, un bolígrafo y un sentimiento, quiero que comprendas que aún estando lejos te recuerdo.
Pero, amigo he de ser inorportuna ¿qué mal te causa sufrimiento?, ¿qué apagó de un soplo tu belleza?, ¿qué cambió por grises tus ojos bellos?...
Amigo, mira el cielo que yo contemplo, lo he despejado para ti...
He de escribirte hoy, porque he despertado cuando aún la noche no se ha ido, la oscuridad de la habitación me ha estremecido, la soledad intranquilizó mi alma, algo guardaba en mi pecho que no pude explicar.
Pensé quizás horas o sólo minutos, todo es eterno si nace del corazón.
Pensé: ¿qué es lo que se lleva mi sueño y no me deja dormir?, ¿qué oprime mi pecho?, una vez más no hallé explicación. Cerré los ojos.
En el cielo se dibujan mil estrellas, todas destellando en resplandor, cual magnífico espectáculo, en medio de todas figuraba yo, mis manos, como queriendo alcanzarlas, se extendían. Fue maravilloso, pero de súbito aquel artificio se desvanecía y vi caer una estrella, cual lucero ya no existe y sentí nuevamente aquella opresión en mi pecho.
Abrí los ojos, llevé las manos al rostro, estaba llorando.
Los primeros vestigios del alba se dislumbraron en la ventana, comprendí la razón de mi llanto.
Mi corazón guardaba un gran dolor que oscurecía mi alma: "una amigo se ha marchado desolado, cual lucero se pierde solitario y no pude alcanzarlo para brindarle una mano, se fue muy lejos, lucero extinguido y desolado".
Sequé la humedad de mis rostro y me dije: ¿Por qué un amigo ha de sufir, si mal no ha causado?.
Escribiré en una hoja, que será como el pétalo de una rosa, quizás ello le ayude a sonreir.
Escribiré diferente, como escribe el poeta, quizás ello le ayude a suspirar.
Escribiré con bolígrafo de estrellas, quizás ello le ayude a brillar.
De mi corazón haré tinta, quizás ello le ayude a vivir.
Hoy he de escribirte con lo más puro que tengo, una hoja, un bolígrafo y un sentimiento, quiero que comprendas que aún estando lejos te recuerdo.
Pero, amigo he de ser inorportuna ¿qué mal te causa sufrimiento?, ¿qué apagó de un soplo tu belleza?, ¿qué cambió por grises tus ojos bellos?...
Amigo, mira el cielo que yo contemplo, lo he despejado para ti...