nicte
Poeta asiduo al portal
Querida Redemira:
Te mando estas letras,
Que más que letras, son regaño.
¿Sabes? Porque ya me harte.
¿Qué has hecho tú, Redemira?
¿Qué has hecho del cuerpo, un capullo, para tus multicolores arrepentimientos?
¿Que has hecho, para besar a corazón abierto, ese cáliz, que crece abandonado en el jardín del tiempo?
No se que has hecho, siempre que me pregunto, llego a la misma conclusión. Tu existencia, no tiene ningún sentido, mas que la ira.
Si, he sido, firme espejo, de tus porquerías empañadas.
Tu basurero concurrido, al final de la calle sin salida
el muñequito inflable, penetrado por tu mierda
En tu misa sumisa, los domingos.
Me he sentado, Redemira, en el último banco de esta fonda matutina
A comerme uno a uno, los letargos y elegías
Que abandonas tal te place, como si fueran monedas perdidas.
También, te he visto, con tu traje de víbora, pasearte por los escaparates de La Boutique de sueños destruidos y sacarte de la garganta, tantas palabras con sabor a culpa
¡ya! Te he visto con esta 77 veces, estoy empezando a crear el antídoto,
Para tus venas descarnadas, tu cara de santo, y ojos que no rompen un plato.
Pero ahora, que estoy ebrio, te digo de frente, Redemira.
Que tu redención, me importa un pito
Y tu culpa véndesela al fusil mas vivo
Que yo, de esta alma no me muevo.
Aunque te subas la falda.
Atentamente,
El corazón del Diablo.
Con especial dedicación, a las personas y seres vivos, que creen, que la culpa y el remordimiento, son solo buen material artístico.
Te mando estas letras,
Que más que letras, son regaño.
¿Sabes? Porque ya me harte.
¿Qué has hecho tú, Redemira?
¿Qué has hecho del cuerpo, un capullo, para tus multicolores arrepentimientos?
¿Que has hecho, para besar a corazón abierto, ese cáliz, que crece abandonado en el jardín del tiempo?
No se que has hecho, siempre que me pregunto, llego a la misma conclusión. Tu existencia, no tiene ningún sentido, mas que la ira.
Si, he sido, firme espejo, de tus porquerías empañadas.
Tu basurero concurrido, al final de la calle sin salida
el muñequito inflable, penetrado por tu mierda
En tu misa sumisa, los domingos.
Me he sentado, Redemira, en el último banco de esta fonda matutina
A comerme uno a uno, los letargos y elegías
Que abandonas tal te place, como si fueran monedas perdidas.
También, te he visto, con tu traje de víbora, pasearte por los escaparates de La Boutique de sueños destruidos y sacarte de la garganta, tantas palabras con sabor a culpa
¡ya! Te he visto con esta 77 veces, estoy empezando a crear el antídoto,
Para tus venas descarnadas, tu cara de santo, y ojos que no rompen un plato.
Pero ahora, que estoy ebrio, te digo de frente, Redemira.
Que tu redención, me importa un pito
Y tu culpa véndesela al fusil mas vivo
Que yo, de esta alma no me muevo.
Aunque te subas la falda.
Atentamente,
El corazón del Diablo.
Con especial dedicación, a las personas y seres vivos, que creen, que la culpa y el remordimiento, son solo buen material artístico.