Azuladada
Poeta recién llegado
Los muertos no tienen respeto
No tienen paz ni recuerdo
Ni dignidad ni humanidad
Solo un sufrimiento primitivo
Bestial
Como rugidos ahogados en sangre
Somos ilusas
Pensar que habíamos dejado las macabridades
Que el horror es excepcional
Cuando la podredumbre consume el corazón
Y las mandíbulas trituran carne desangrado
Tanto el que consume y conquista, como el devorado
Dejan de ser humanos
***
LA CARNICERA
Se levantan las rodillas melancólicas
Las manos negras y rasposas de tierra
El sueño lúgubre del que sueña y respira
Del despierto, la que conoce
Sobre rituales de carne y viento
La gota que resbala los árboles
El puñal que se clava contento
Sedujo la vida fuera del pecho
Con dolor de un hermano caído
Y el amor del que da sustento
A esos labios que han besado
(Aquí se pone de pie la doliente)
Cuantas guerreras de cuento