eliphas
Poeta recién llegado
Me rasgo la piel con tu noche
Y apago mis huesos soberbios
Como quien sufre del aire y del viento que respira,
Adolezco
Del cielo los sueños
Y de la tierra tu carne
Un largo sendero...
Me duelen los pasos cansados
Me duele la risa ligera
De los rostros inundados
Por tonta y sutil lepra
La mano del extraño
Y la voz del profeta
Me escupen, me dan asco...
Me perturban y molestan.
Es eso y solo eso...
Y ¿qué otra cosa?
Es tu voz decorada de vísceras
Y huesos y carne,
Y de piel teñida
Y de pelo arrogante
Cubierta por encima como guante...
Es eso y solo eso...
Y ¿por qué escribo?
Es solo mi sed que pide a gritos
Los despojos de esa guerra
En que triunfaste contra todos.
Es eso y solo eso... carne corruptible
Y órganos devorables
Y huesos consumibles
Y agua y sal,
Y potasio argón...
Ah ¡Dímelo!
No eres más que...
Ah ¡Dímelo!
Por favor...
Solo eso... Carne y piel
Y algo de ropa con muerte al final
Como debe ser.
¡Dilo ya!
¡Quiero saber
que no existe piedad!
¡Piedad ayúdame!
Esfúmate en ese viento
Que te arrebató del Hades
Que te rapta de los tiempos...
Y despídete cual sueño
Dejando tras de ti despierto
Mi cuerpo deplorable...
Y mi futuro incierto...
Vete o dime que no existes...
Te pido a ti y te lo ruego
Al dios, demonio o azar
Que te edifico en mi suelo...
Lo clamo y parece delirio
Tanto aguardé y ahora temo.
Yo prefiero soñarte en la vida,
Y elijo vivirte en un sueño...
Antes que mancillar tu aroma
Con el hedor de este encierro,
De mi cuerpo y de mi carne.