CARNAVAL DE REGALOS
Con tantas celebraciones
es bueno reflexionar,
porque al celebrarlo todo
mucha pasta hay que gastar.
En mi casa somos pocos
pero eso casi da igual,
a todos el regalito
y la cartera a sacar.
El primerito de enero
mi Santiago cumplirá,
y a pesar de la resaca
las velitas soplará.
El día quince me toca,
cumpliremos otro más
pero como ha sido malo,
de regalos ná de ná.
Y ya estamos en febrero,
que es un mes para olvidar.
El día doce mi suegra,
el catorce mi papá...
El quince mi Alberto,
veintisiete mi mamá,
y la cuesta se prolonga
que es una barbaridad.
Trece de junio al cuñado
también hay que regalar,
y el diez de octubre, mi esposa:
obsequio y a hipotecar.
Pero aquí no acaba todo:
no es cosa de despreciar
los santos de todo el mundo,
y otra vez a regalar.
¿Creían que terminaba?
Pues nada de eso... Ni hablar.
Navidades y los Reyes,
y vuelta a dilapidar.
Y por los enamorados,
por el día de papá,
y para que no se celen,
también la suegra y mamá.
Trabajando con esfuerzo
apenas puedes ahorrar
y se lleva todo el sueldo
el regalo familiar.
xxx
Churrete