Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Carencia
Carecíase una vez
del zapato que se enlaza,
y era el ave como el pez
y el león la fiera caza.
Aún recuerdo cierto día triste
junto a la fuente amarga de la plaza,
y una avispa temible sobre el llanto,
y la marea asfalto que resiste
dolor del padre injuria con su maza
por un dinero astuto de quebranto.
Era infancia negada de alegría
desconsuelo en la paz del pueblo mío;
ya no quiero memorias frente al cristo
campanas que recuerdan con su brío
latidos de mi pulso que pedía
la sangre devolver lo desprovisto.
¡Qué alto era el monte descendido el cielo,
cuán largo el caminar entre ese río!
con aguas de negrura y turbulencia.
Un quiero, dos abrazos con recelo,
unas voces soltando su rocío
y unos ojos brillantes de carencia.
Carecíase una vez
del zapato que se enlaza,
y era el ave como el pez
y el león la fiera caza.
Aún recuerdo cierto día triste
junto a la fuente amarga de la plaza,
y una avispa temible sobre el llanto,
y la marea asfalto que resiste
dolor del padre injuria con su maza
por un dinero astuto de quebranto.
Era infancia negada de alegría
desconsuelo en la paz del pueblo mío;
ya no quiero memorias frente al cristo
campanas que recuerdan con su brío
latidos de mi pulso que pedía
la sangre devolver lo desprovisto.
¡Qué alto era el monte descendido el cielo,
cuán largo el caminar entre ese río!
con aguas de negrura y turbulencia.
Un quiero, dos abrazos con recelo,
unas voces soltando su rocío
y unos ojos brillantes de carencia.