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Caracas

Algo

Poeta fiel al portal
Caracas

(03.01.2015)


Desde la oscuridad

el amarillo asciende

hasta volverse blanco absoluto

y desciende

brusco

vertical

caído

sobre la cabeza de lo azul

hasta partir la hora

en pedacitos


Empieza su tiempo

Las calles recortan su respiración

Las casas se recogen

y dejan de ver hacia afuera


El blanco penetra

todos los espacios

como una estampida

de seres de fuego


Alguien ve todo

es el único testigo

sabe que el asfalto grita

clama

y a veces

susurra sus historias


Pero el testigo no cuenta esos misterios

Ha visto a los seres de fuego

vigilar en silencio

desde los ojos

de los demás


Conoce la terrible fuerza de los mediodías

y como los muros te atrapan

e inmovilizan


Los postes y las aceras

muestran su espiritualidad

en los puntos altos

de los blancos

y los negros


Pero al mediodía

no te protege el sueño

y la vigilia temeraria

se enfrenta

a la ciudad viva


Logras entender

la sabiduría del callejón:

esa tortuga de cemento

que sabe cuando esconder

o mostrar

la cabeza


Te condueles de las esquinas adoloridas

que muestran el sacrificio

de quien no puede eludir el golpe

y son los mástiles

del barco entero

que es el barrio


Que navega sin velas

en los ríos ardientes

de los mediodías altos

y logran hacer

que todo se mueva

sin ser percibido


Sólo el testigo sabe

que el barrio es un ser vivo

Lo capta atemorizado

pues debe guardar

lo descubierto


Desde la primera vez comprende

que se ha convertido

en prisionero de los mediodías

y se reconoce parte

de los tres seres

que custodian esta naturaleza

de dos barcos

y una isla


Pero no osa mirar de frente el barco de la noche

que navega

con las velas desplegadas


Él pertenece al blanco

al vértigo diurno

al ser que arde en su totalidad

bajo la fatalidad

de una lucidez que no cesa

que sólo

en el anaranjado

descansa


Y el testigo

cuando posee fuego en los ojos

no mira

sólo ve

e intuye

pero no capta sonidos

sino el silencio del sol

sin lograr entender lo que sucede

No tiene azules


Sabe que al mediodía

todos los barcos de la ciudad

se mueven hacia adentro


Pero el dolor de la vigilia

tiene pocos testigos

y no queda más

que aguardar resignado

que el blanco ceda

que los seres de la brisa

nos den su aliento

que la clemencia de la ciudad

nos acoja

y así

nuevamente

ser salvado por Caracas
 
hola algo.

es un buen poema.

la primera mitad me gustó especialmente. hace sentir que no está todo perdido en este foro.

la segunda mitad, me pareció un poco más espesa y me costó un poco, aunque eso a mí me sucede con los poemas un poco más largos que el estándar. de todas formas, los estándares están para romperse.

tengo poco qué decir en sí, acerca de caracas. pero siendo latinoamericano, se lo que es escuchar la lluvia cayendo sobre los techos de zinc - como decía una amiga venezolana-, y también se lo que es el cielo y el infierno.

salud.
 
Gracias por tus palabras. Me llama la atención lo de las dos partes del poema. Tienes razón cuando afirmas lo difícil que es mantener la tensión poética, en un poema tan largo, se me hizo muy difícil. Es cierto que la segunda parte es más oscura, aun para mi mismo, tuve que revisarla y afinarla bastante hasta descubrirla. Agradecido por tu lectura tan atenta. Saludos
 
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