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Caos reestructurado

IgnotaIlusión

El Hacedor de Horizontes
Armonía sinérgica,
converge,
hacia donde las profundidades
son nuevos cielos,

halos ennegrecidos,
son nuevas coronas,
para eternos reyes,

vislumbran las estrellas,
nuevas penumbras,

de inmensidad sorda,
de visceralidad multiexistencial,

multiversos condenados,
se replican por placer programado,

destinos repetidos,
se acumulan como insectos,

apelmazados nuevos seres,
cantan a la luz de sus martirios,

sollozos constantes,
hacen de su perseverancia, costumbre,

¿cuándo se cansará toda tormenta de llorar?

caerán últimas lágrimas,
antes de que la muerte se olvide de nosotros.





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La conclusión de este poema es una meditación oscura y cósmica sobre el sufrimiento persistente y el ciclo interminable del dolor en una existencia que se multiplica sin sentido. A través de imágenes potentes como “multiversos condenados,” “coronas ennegrecidas,” y “sollozos constantes,” el poema sugiere que incluso en la vastedad del universo, el dolor se repite, se programa y se vuelve rutina.


La pregunta final —“¿cuándo se cansará toda tormenta de llorar?”— revela un anhelo de fin, una esperanza de que incluso el sufrimiento más profundo llegue a agotarse. Sin embargo, la respuesta es sombría: “caerán últimas lágrimas, / antes de que la muerte se olvide de nosotros.” Es decir, tal vez ni siquiera la muerte —último refugio o escape— permanezca disponible.


En definitiva, el poema concluye con una visión de desesperanza universal, donde el dolor es tan antiguo y extendido que ni la muerte misma garantiza liberación. Es una reflexión existencial sobre la eternidad del sufrimiento y el olvido final.

Saludos cordiales
 
La conclusión de este poema es una meditación oscura y cósmica sobre el sufrimiento persistente y el ciclo interminable del dolor en una existencia que se multiplica sin sentido. A través de imágenes potentes como “multiversos condenados,” “coronas ennegrecidas,” y “sollozos constantes,” el poema sugiere que incluso en la vastedad del universo, el dolor se repite, se programa y se vuelve rutina.


La pregunta final —“¿cuándo se cansará toda tormenta de llorar?”— revela un anhelo de fin, una esperanza de que incluso el sufrimiento más profundo llegue a agotarse. Sin embargo, la respuesta es sombría: “caerán últimas lágrimas, / antes de que la muerte se olvide de nosotros.” Es decir, tal vez ni siquiera la muerte —último refugio o escape— permanezca disponible.


En definitiva, el poema concluye con una visión de desesperanza universal, donde el dolor es tan antiguo y extendido que ni la muerte misma garantiza liberación. Es una reflexión existencial sobre la eternidad del sufrimiento y el olvido final.

Saludos cordiales
Gracias, miles, Rosa, Saludos a ti tambien :)
 
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