Khar Asbeel
Poeta fiel al portal
La tarde se enreda en mis ojos
mis dedos trenzan hembras de angustia.
Las sombras reptan entre mis piernas.
Siento el rigor de una muerte próxima.
Y el silencio aún resuena…
Las manos tiemblan en dolores trepidantes.
Demasiado cansado para morir
mi corazón se detienen en el momento más opresivo.
Agonizar en un arte
que se aprende en soledad.
La luz huye en cuchillas angulares,
desgarrando el resto de esperanza.
La Muerte me recibe desnudo,
libre de fardos de un existencia infecunda,
con las manos limpias y los ojos abiertos.
La noche anida tras mis ojos,
mis dudas se deshacen reticentes
y el dolor se detiene en un instante
de oscuro silencio encapsulado.