perdona niño mio si este día
sólo tengo un corazón para ofrecerte,
Y esta lírica intención de amanecerte
con estos pájaros, y un poco de poesía.
He salido a buscarte la alegría
y las fábulas que existen en los sueños,
un viejecito de barba, muy risueño
de un lejano reino, me ha encargado
que te pinte barriletes azulados,
para que vueles con ellos, mi pequeño.
sólo tengo un corazón para ofrecerte,
Y esta lírica intención de amanecerte
con estos pájaros, y un poco de poesía.
He salido a buscarte la alegría
y las fábulas que existen en los sueños,
un viejecito de barba, muy risueño
de un lejano reino, me ha encargado
que te pinte barriletes azulados,
para que vueles con ellos, mi pequeño.
Anduve por la noche en que los puentes,
encienden sus fogatas diminutas,
en que los grillos blanden sus batutas
y cantan su canción timidamente.
He visitado paises donde hay gente
que piensa solamente en el cariño,
un viejo Arbol, al pasar, me hizo un guiño
señalando su casita de madera,
y abajo, al pié de una escalera,
había un cartel:yo aquí, recibo niños.
encienden sus fogatas diminutas,
en que los grillos blanden sus batutas
y cantan su canción timidamente.
He visitado paises donde hay gente
que piensa solamente en el cariño,
un viejo Arbol, al pasar, me hizo un guiño
señalando su casita de madera,
y abajo, al pié de una escalera,
había un cartel:yo aquí, recibo niños.
De un lejano imperio en que los techos,
apenas me llegaban hasta el hombro,
te he traído la sorpresa y el asombro
para que nunca se escapen de tu pecho.
Todo sabía allí, a recién hecho,
desde el pan, hasta la misma primavera,
y crecían,cantando en las praderas
flores de chocolate y mantecol,
gobernando el cielo...¡había un sol!
que jugaba con una nube a las carreras.
apenas me llegaban hasta el hombro,
te he traído la sorpresa y el asombro
para que nunca se escapen de tu pecho.
Todo sabía allí, a recién hecho,
desde el pan, hasta la misma primavera,
y crecían,cantando en las praderas
flores de chocolate y mantecol,
gobernando el cielo...¡había un sol!
que jugaba con una nube a las carreras.
Perdona niño, si te he dado
este poema, en vez de algún juguete,
pero mi corazón de barrilete,
me dice: seguro le ha gustado.
No lo pierdas, llévalo guardado
en tu largo camino hacia el hombre,
ah, poeta, poeta es mi nombre
soy aquel, que te ha ofrecido una sonrisa,
el que cree en la esperanza de tu risa.
Y el que vivirá en tí...cuando te asombres.
este poema, en vez de algún juguete,
pero mi corazón de barrilete,
me dice: seguro le ha gustado.
No lo pierdas, llévalo guardado
en tu largo camino hacia el hombre,
ah, poeta, poeta es mi nombre
soy aquel, que te ha ofrecido una sonrisa,
el que cree en la esperanza de tu risa.
Y el que vivirá en tí...cuando te asombres.
Marino Fabianesi