pablo wolfram
Poeta recién llegado
que momentos aquellos que la vieja madre luna
vigilaba con sus ciento y un ojos
las noches que pasabamos viendo
a orillas del cielo, en el funeral del fenix
cuantos habran deseado ser yo, para verte asi
tan cercanos eramos tan hermanos y amantes
cuidando suavemente nuestra letania
sin sabes en que esta oscura verdad iba a acabar
sin pasar dia oscuro a solas, tu y yo eramos uno
acompañando al otro en espiritu
a cada sol, en cada lunay en la muerte de la estrella
hasta que nuestro mas cercano nos alejo
bolas de fuego gigantescas caian de mi cielo
sin tocar siquiera tu seño, no sabias...
dibujaron los grandes crateres que suelo ocultar
cuando a tu lado paresco estar
ese fue el comienzo de nuestro final
la luna te siguio a ti, la comprendo...
sin embargo el fiero destino me adopto
me crio y me convirtio en la sombra del viento
divagando mi alma por las calles frias
mientras la madre luna te arrulla en su regazo
sueña con los angeles, no pierdas tu tiempo
que a este vagabundo perro, no falta quien le tire pan...
vigilaba con sus ciento y un ojos
las noches que pasabamos viendo
a orillas del cielo, en el funeral del fenix
cuantos habran deseado ser yo, para verte asi
tan cercanos eramos tan hermanos y amantes
cuidando suavemente nuestra letania
sin sabes en que esta oscura verdad iba a acabar
sin pasar dia oscuro a solas, tu y yo eramos uno
acompañando al otro en espiritu
a cada sol, en cada lunay en la muerte de la estrella
hasta que nuestro mas cercano nos alejo
bolas de fuego gigantescas caian de mi cielo
sin tocar siquiera tu seño, no sabias...
dibujaron los grandes crateres que suelo ocultar
cuando a tu lado paresco estar
ese fue el comienzo de nuestro final
la luna te siguio a ti, la comprendo...
sin embargo el fiero destino me adopto
me crio y me convirtio en la sombra del viento
divagando mi alma por las calles frias
mientras la madre luna te arrulla en su regazo
sueña con los angeles, no pierdas tu tiempo
que a este vagabundo perro, no falta quien le tire pan...