kico
Poeta recién llegado
Era yo muy joven cuando empecé a experimentar con las sustancias…
Con cinco o seis años tuve mi primera experiencia con el alcohol, fue en el pueblo de mi madre en una visita a la familia. Fuimos a las casas de los familiares y amigos, y como es habitual en esas tierras nos fueron obsequiando con unas pastas y un licor para los mayores, yo probé de una copa y me gusto (era anís) y a partir de ello fui arrebañando todas las copas de cada casa donde estuvimos, hasta que ya mareado me fui a los columpios a vomitar, esa fue mi primera experiencia...
Con ocho o nueve años, algunos niños del barrio cogimos la costumbre de inhalar los vapores de la gasolina de la moto de mi hermano, poníamos la boca y la nariz en el depósito y respirábamos hasta no poder más, intoxicados dábamos una vuelta al bloque en un viaje a otras realidades…
A partir de los doce se hizo habitual entre un grupo de amigos, juntarnos, sobre todo los fines para beber alcohol y ojear revistas pornográficas, llegábamos a alcanzar verdaderas borracheras…
Los catorce fueron los años más prolíficos, conocí el hachis y la heroína, la experiencia con el hachis fue como flotar tumbado en la acera de mi calle contemplando el cielo, con la heroína fue una contradicción me hizo tener unas sensaciones anímicas muy gratas pero físicamente estaba descompuesto…
Se puede decir que a grandes rasgos estas son mis primeras experiencias con las sustancias, no teníamos conocimiento de las consecuencias de su uso y abuso, y con esta dinámica mi acceso al mundo de la drogadicción estaba asegurado. A si fue, ya no entendía una salida si no era empapado de alcohol, perfumado por unos cuantos porros. Con dieciocho me enganche a la heroína una adicción que me acompaño catorce años.
Lo malo de todo ello fue que las drogas fueron el detonante de una enfermedad mental, aunque quizá la enfermedad mental era la causa de que buscara experiencias con las drogas, el caso es que con veintitrés años tuve mi primer episodio sicótico y a raíz de él fui diagnosticado esquizofrénico paranoide, y mi vida entre la enfermedad y las drogas fue un continuo sufrimiento…
Con cinco o seis años tuve mi primera experiencia con el alcohol, fue en el pueblo de mi madre en una visita a la familia. Fuimos a las casas de los familiares y amigos, y como es habitual en esas tierras nos fueron obsequiando con unas pastas y un licor para los mayores, yo probé de una copa y me gusto (era anís) y a partir de ello fui arrebañando todas las copas de cada casa donde estuvimos, hasta que ya mareado me fui a los columpios a vomitar, esa fue mi primera experiencia...
Con ocho o nueve años, algunos niños del barrio cogimos la costumbre de inhalar los vapores de la gasolina de la moto de mi hermano, poníamos la boca y la nariz en el depósito y respirábamos hasta no poder más, intoxicados dábamos una vuelta al bloque en un viaje a otras realidades…
A partir de los doce se hizo habitual entre un grupo de amigos, juntarnos, sobre todo los fines para beber alcohol y ojear revistas pornográficas, llegábamos a alcanzar verdaderas borracheras…
Los catorce fueron los años más prolíficos, conocí el hachis y la heroína, la experiencia con el hachis fue como flotar tumbado en la acera de mi calle contemplando el cielo, con la heroína fue una contradicción me hizo tener unas sensaciones anímicas muy gratas pero físicamente estaba descompuesto…
Se puede decir que a grandes rasgos estas son mis primeras experiencias con las sustancias, no teníamos conocimiento de las consecuencias de su uso y abuso, y con esta dinámica mi acceso al mundo de la drogadicción estaba asegurado. A si fue, ya no entendía una salida si no era empapado de alcohol, perfumado por unos cuantos porros. Con dieciocho me enganche a la heroína una adicción que me acompaño catorce años.
Lo malo de todo ello fue que las drogas fueron el detonante de una enfermedad mental, aunque quizá la enfermedad mental era la causa de que buscara experiencias con las drogas, el caso es que con veintitrés años tuve mi primer episodio sicótico y a raíz de él fui diagnosticado esquizofrénico paranoide, y mi vida entre la enfermedad y las drogas fue un continuo sufrimiento…