viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
[center:4c6f8e190d]
Estamos cristalizados,
espectadores absurdos
del mundo contaminado
que aprieta necio sus nudos.
Mirando como perece
la ilusión que perseguimos.
Viendo que se desvanece
difuminado su sino.
Observadores sedados,
condescendientes vencidos,
de injusticias que han mermado
la capacidad de tino.
Así perdimos la senda
en recodo del bolsillo.
Con los ojos tras la venda
del superficial sentido.
Así vendimos el alma
por calderilla brillante,
reposando en falsa calma
de vacío penetrante.
Nuestro cielo tiene anuncios,
ve el pobre codificado,
compra el rico trapos sucios,
y ambos mueren condenados.
Mientras, carente de espacio,
se halla la alegría hermosa
camuflada en nuestros labios
en sonrisa temblorosa.
Sin más, ya sólo denuncio,
que existe el interruptor,
de variar el cauce turbio
de la maltrecha razón.[/center:4c6f8e190d]
Estamos cristalizados,
espectadores absurdos
del mundo contaminado
que aprieta necio sus nudos.
Mirando como perece
la ilusión que perseguimos.
Viendo que se desvanece
difuminado su sino.
Observadores sedados,
condescendientes vencidos,
de injusticias que han mermado
la capacidad de tino.
Así perdimos la senda
en recodo del bolsillo.
Con los ojos tras la venda
del superficial sentido.
Así vendimos el alma
por calderilla brillante,
reposando en falsa calma
de vacío penetrante.
Nuestro cielo tiene anuncios,
ve el pobre codificado,
compra el rico trapos sucios,
y ambos mueren condenados.
Mientras, carente de espacio,
se halla la alegría hermosa
camuflada en nuestros labios
en sonrisa temblorosa.
Sin más, ya sólo denuncio,
que existe el interruptor,
de variar el cauce turbio
de la maltrecha razón.[/center:4c6f8e190d]