/**/naty/**/
Poeta recién llegado
Calla.
Calla tu boca que nada sabe de infiernos,
Vuelve tu mirada al mar que se condensa
Para morir en el cielo.
¿Acaso has visto alguna vez descender al príncipe oscuro,
Acudiendo a tus súplicas clandestinas?
¿Has visto morir una lágrima malparida y rancia,
En las mejillas del inocente?
Inventas mares sombríos y parajes lúgubres,
¿Y le temes a la soledad?
¡Tu necedad no te deja ver!
Mira ese rayo de luna perderse entre las sombras.
Has llorado y el viento secó tus lágrimas,
Manchándote la piel de fucsia.
Y de ellas un río de fuego,
Quemó los bosques y a sus criaturas.
Un ciervo amarillo te contempla desde lejos,
Pero tú no puedes verlo.
Intenta observar el mundo que te rodea,
Antes de pronunciar palabra alguna.
No trates de entenderme
He reído tan fuerte que me sorprendió la serenidad,
Vi una flor y temí arrancarla,
Con un suspiro rompí el conjuro de una bestia,
Y una bocanada de éter envenenó mi alma.
Deambulé por doscientos años entre la mugre,
Y pené doscientos años más
Me he quedado dormida entre animales,
Y me deje comer por lobos.
Soy tan horrible que no existo
Como no existo, no me podrás conocer.
Una araña puso sus huevos en mi vientre,
Y doy a luz aberraciones para siempre.
Mientras tanto, en mi limbo personal
Un hombre enmascarado ofrece margaritas
A un montón de cerdos enlodados,
Y cinco plebeyos fornican
Sobre la hiedra y el empedrado.
Calla tu boca que nada sabe de infiernos,
Vuelve tu mirada al mar que se condensa
Para morir en el cielo.
¿Acaso has visto alguna vez descender al príncipe oscuro,
Acudiendo a tus súplicas clandestinas?
¿Has visto morir una lágrima malparida y rancia,
En las mejillas del inocente?
Inventas mares sombríos y parajes lúgubres,
¿Y le temes a la soledad?
¡Tu necedad no te deja ver!
Mira ese rayo de luna perderse entre las sombras.
Has llorado y el viento secó tus lágrimas,
Manchándote la piel de fucsia.
Y de ellas un río de fuego,
Quemó los bosques y a sus criaturas.
Un ciervo amarillo te contempla desde lejos,
Pero tú no puedes verlo.
Intenta observar el mundo que te rodea,
Antes de pronunciar palabra alguna.
No trates de entenderme
He reído tan fuerte que me sorprendió la serenidad,
Vi una flor y temí arrancarla,
Con un suspiro rompí el conjuro de una bestia,
Y una bocanada de éter envenenó mi alma.
Deambulé por doscientos años entre la mugre,
Y pené doscientos años más
Me he quedado dormida entre animales,
Y me deje comer por lobos.
Soy tan horrible que no existo
Como no existo, no me podrás conocer.
Una araña puso sus huevos en mi vientre,
Y doy a luz aberraciones para siempre.
Mientras tanto, en mi limbo personal
Un hombre enmascarado ofrece margaritas
A un montón de cerdos enlodados,
Y cinco plebeyos fornican
Sobre la hiedra y el empedrado.