David Bernal
Poeta recién llegado
Quisiera escribir un poema de filosofía
Que explicase la tristeza y también la alegría
Lágrimas saladas que bajan mejillas, ahogándose en una sonrisa, velada y cautiva
La noche cerrada, campanas logobres, funestas, lejanas y frías
La primavera de rosas, margaritas, crisantemos, amatistas y aguamarinas
Hacerlo con una pluma azul del color negro del Nilo, que sube aswan a empujones entre papiros y plataneras
En un papel grueso, que encierre el amor de su artesanía, en la textura de su piel de celulosa bestias salvajes
Expresarlo como quien prescinde de palabras, descifrando un iris enamorado, o uno enemigo aciago
Que fuese recordado como las legiones, que segaban vidas.
Que alguien lo entendiese y le cambiase la vida, para mejor o para peor, si con eso consiguiera emocionarle
Para eso está la poesía, los amigos y las heridas
Querría una cama donde descansar del camino, pero solo lo justo para poder levantarme
Y decir con certeza que ya no existe el miedo, la injusticia y la desidia
Grabarselo a fuego en la piel a todos, que se dieran cuenta que no son sino suyos
Para eso estamos los poetas, que masticamos el mundo dandolo como jilgueros a sus famélicas crías
Quisiera entender porque hago lo que hago, que hay detrás de todo esto
Que significan mis errores, que me enseñaron y a quienes los sufrieron
Resumirlo en un folio, o en una melodía que sonase en la radio.
Viento en los árboles de los ghats orientales.
Golpes en la cabeza de un clavo.
Porque todo aquello que vi no son si no números
Ceros y unos de un código extraterrestre
Que se borrarán cuando no esté, cuando la peste
Lo arrase todo insensible, cruel, y solo queden fotografías
Que valor tiene la nada, si ya no se fabrica?
El respeto, el honor, ni siquiera el sentido.
Que valor tienen los suspiros?
Los átomos que se combinan, en esta aleatoriedad nunca antes vista?
Quisiera que me iluminasen soles, allá muy lejos entre las perseidas
Héroes mitológicos de antaño
Ritmos flamencos entre humo madera y farolillos
Como depender del tiempo? si corre más rápido que nosotros?
Del cielo, de la fé, de nuestros sueños.
Que se desmoronan como la habana frente a la calima
Pasear el malecón entre los niños, los jóvenes enamorados, olor a puros y a vino, libre
Preguntarle a los que ya murieron, agarrandoles los huesos de sus manos pelados por el tiempo
Sentir el fuego en el pecho, quemándome un hoyo profundo, fundiendome las vértebras para saber qué estoy vivo
Calandrias entre los setos, paramos de arcilla
Senderos entre las espinas, astas de ciervos heridos
Se me desvanece la verdad, diluyéndose en la vida
En los años, que giran en un vaso junto al café negro y la cucharilla
Buscando la verdad como el norte a las golondrinas
Como las palmeras el agua, en las grietas de esta patología
Que explicase la tristeza y también la alegría
Lágrimas saladas que bajan mejillas, ahogándose en una sonrisa, velada y cautiva
La noche cerrada, campanas logobres, funestas, lejanas y frías
La primavera de rosas, margaritas, crisantemos, amatistas y aguamarinas
Hacerlo con una pluma azul del color negro del Nilo, que sube aswan a empujones entre papiros y plataneras
En un papel grueso, que encierre el amor de su artesanía, en la textura de su piel de celulosa bestias salvajes
Expresarlo como quien prescinde de palabras, descifrando un iris enamorado, o uno enemigo aciago
Que fuese recordado como las legiones, que segaban vidas.
Que alguien lo entendiese y le cambiase la vida, para mejor o para peor, si con eso consiguiera emocionarle
Para eso está la poesía, los amigos y las heridas
Querría una cama donde descansar del camino, pero solo lo justo para poder levantarme
Y decir con certeza que ya no existe el miedo, la injusticia y la desidia
Grabarselo a fuego en la piel a todos, que se dieran cuenta que no son sino suyos
Para eso estamos los poetas, que masticamos el mundo dandolo como jilgueros a sus famélicas crías
Quisiera entender porque hago lo que hago, que hay detrás de todo esto
Que significan mis errores, que me enseñaron y a quienes los sufrieron
Resumirlo en un folio, o en una melodía que sonase en la radio.
Viento en los árboles de los ghats orientales.
Golpes en la cabeza de un clavo.
Porque todo aquello que vi no son si no números
Ceros y unos de un código extraterrestre
Que se borrarán cuando no esté, cuando la peste
Lo arrase todo insensible, cruel, y solo queden fotografías
Que valor tiene la nada, si ya no se fabrica?
El respeto, el honor, ni siquiera el sentido.
Que valor tienen los suspiros?
Los átomos que se combinan, en esta aleatoriedad nunca antes vista?
Quisiera que me iluminasen soles, allá muy lejos entre las perseidas
Héroes mitológicos de antaño
Ritmos flamencos entre humo madera y farolillos
Como depender del tiempo? si corre más rápido que nosotros?
Del cielo, de la fé, de nuestros sueños.
Que se desmoronan como la habana frente a la calima
Pasear el malecón entre los niños, los jóvenes enamorados, olor a puros y a vino, libre
Preguntarle a los que ya murieron, agarrandoles los huesos de sus manos pelados por el tiempo
Sentir el fuego en el pecho, quemándome un hoyo profundo, fundiendome las vértebras para saber qué estoy vivo
Calandrias entre los setos, paramos de arcilla
Senderos entre las espinas, astas de ciervos heridos
Se me desvanece la verdad, diluyéndose en la vida
En los años, que giran en un vaso junto al café negro y la cucharilla
Buscando la verdad como el norte a las golondrinas
Como las palmeras el agua, en las grietas de esta patología
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