Alfredo grande merino
Poeta recién llegado
Huyo ya de sueños que quedaron añejos, nada hace añorarlos en estos tiempos donde la locura es un lujo solo al alcanze de pocos, disfruto de lo insignificante, de lo que otros
desechan por irrelevante, reparo en lo inmaterial, en el no significado de las cosas.
Quizás la arena de mis zapatos en un tiempo fueron castillos que después derribe a gritos.
Y aunque falten ecos de voces alojadas en el tímpano engañado, busco crear mis
verdades para crecer con ellas día a día, echando al olvido todo lo que un día pense que merecía la pena. Se asusta el hombre cuando en su frustración por la perdida, se ve empequeñecer en callejones sin salida.
La ausencia de aquellos sueños me hace libre y vuelvo a entonar algunas canciones despreocupadas que nacen otra vez de donde nada quedaba.
Solo necesito un olor de café y el fluir de palabras cercanas, esas que a veces bailan suspendidas entre la verdad del alma amiga y mi conquistado sosiego.
Alfredo Grande Merino
1- 04-2017
desechan por irrelevante, reparo en lo inmaterial, en el no significado de las cosas.
Quizás la arena de mis zapatos en un tiempo fueron castillos que después derribe a gritos.
Y aunque falten ecos de voces alojadas en el tímpano engañado, busco crear mis
verdades para crecer con ellas día a día, echando al olvido todo lo que un día pense que merecía la pena. Se asusta el hombre cuando en su frustración por la perdida, se ve empequeñecer en callejones sin salida.
La ausencia de aquellos sueños me hace libre y vuelvo a entonar algunas canciones despreocupadas que nacen otra vez de donde nada quedaba.
Solo necesito un olor de café y el fluir de palabras cercanas, esas que a veces bailan suspendidas entre la verdad del alma amiga y mi conquistado sosiego.
Alfredo Grande Merino
1- 04-2017