Me hago uno con la noche y sus penumbras.
No decoro ni rimo.
Arranco el rosal de raíz
y te secuestro.
Perfumo mi piel,
pétalo divino
que entonces hago mío.
Me deshago por el tallo
y abro las raíces.
De pronto despierto, iracundo.
Recorro el frio sudor de las sábanas.
Te busco por el tirol del techo
y en el pie de la cama.
Te busco y no te encuentro:
en el fondo de la botella,
y en el diccionario.
Recorro los retratos infelices.
No hay miradas,
pero todos me ven.
Debajo de las piedras
y sobre las nubes.
En todos los espejos
y en el tocador.
Entonces te encuentro:
la última pastilla
de clozapina.
No decoro ni rimo.
Arranco el rosal de raíz
y te secuestro.
Perfumo mi piel,
pétalo divino
que entonces hago mío.
Me deshago por el tallo
y abro las raíces.
De pronto despierto, iracundo.
Recorro el frio sudor de las sábanas.
Te busco por el tirol del techo
y en el pie de la cama.
Te busco y no te encuentro:
en el fondo de la botella,
y en el diccionario.
Recorro los retratos infelices.
No hay miradas,
pero todos me ven.
Debajo de las piedras
y sobre las nubes.
En todos los espejos
y en el tocador.
Entonces te encuentro:
la última pastilla
de clozapina.