IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Yo reflexiono
mirando
mis charcos de lágrimas
que me muestran el universo
a través del reflejo de sus cielos,
yo me empapo
del sudor de mi alma,
del dolor y la ajena saña,
tejida como telaraña
por mis neuronas de artesano,
yo me quiebro
al no poder calmar
mi imponente solitud,
impotencia obstruyendo mis venas,
sangre ardiente,
enfebreciendo al cielo cuando lo miro,
por fragilidad me abro,
como método de autodefensa,
dejo mi centro desprotegido,
para mudar todo lo que soy,
pensamientos abstractos,
que no son luz,
que no son tiempo,
sabiduría atemporal,
fantasmagóricos semblantes
de creadores apesadumbrados,
umbral pesado,
entre oscuridad me muevo,
conociendo los rincones de todo mar,
donde la certeza se transmuta,
donde parece que lo reconocido
se desconoce autoomitiéndose,
así,
con ese vacío que ahora me pudre la piel,
nado entre sueños, espíritus, y palabras,
buscando florecer
en donde la vida no ha colapsado.
mirando
mis charcos de lágrimas
que me muestran el universo
a través del reflejo de sus cielos,
yo me empapo
del sudor de mi alma,
del dolor y la ajena saña,
tejida como telaraña
por mis neuronas de artesano,
yo me quiebro
al no poder calmar
mi imponente solitud,
impotencia obstruyendo mis venas,
sangre ardiente,
enfebreciendo al cielo cuando lo miro,
por fragilidad me abro,
como método de autodefensa,
dejo mi centro desprotegido,
para mudar todo lo que soy,
pensamientos abstractos,
que no son luz,
que no son tiempo,
sabiduría atemporal,
fantasmagóricos semblantes
de creadores apesadumbrados,
umbral pesado,
entre oscuridad me muevo,
conociendo los rincones de todo mar,
donde la certeza se transmuta,
donde parece que lo reconocido
se desconoce autoomitiéndose,
así,
con ese vacío que ahora me pudre la piel,
nado entre sueños, espíritus, y palabras,
buscando florecer
en donde la vida no ha colapsado.
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