nesbith
EL MONSTRUO DEL LAGO.
.
Ayer por fin
estando en mi lecho
lamentándome
por esa maldita obsesión
que causas en mí
derramando lágrimas espesas sobre mi sucio colchón,
después de años de sentieme
estrangulado cada vez que tú te ibas,
después de años
de caminar de un lado a otro
asomándome por la ventana
en cada uno de mis ansiosos pasos
a la espera de tu regreso,
¡Ayer por fin!
logré desapegarme de ti.
La solemnidad de tus silencios
llenaron mi copa
y de un solo trago los bebí,
me embriagué tantas veces
con mi ciega obediencia
que ayer la resaca
me abrió los ojos
que yo mismo había cocido
con tus cabellos
y entonces te vi como en realidad eras,
tenía tantas lunas
sin ver mi propio rostro
que hasta me desconocí
ante el reflejo que el espejo me oferció;
en el color marron de mis pupilas
no estaba ya tu silueta,
en las entradas de mi frente
no estaba tallado tu nombre,
¡Mis labios desnudos al fin
de tu sombra!...
Ayer
por fin
estando en mi lecho
con la solemnidad de tu sangre (negra y espesa)
logré sentir como de mi pecho
se desprendía desde la raíz
p o c o
a
p o c o
el árbol que yo mismo planté
regado a diario con tus humillaciones
desprecios, golpes y saliva...
¡Buenas noticias!
Hoy no sentí tu falta,
estando en mi enorme mesa
sentado tomando un café
no sentí necesidad de buscarte
tras el cristal
o la silla de al lado
y fue como estar drogado;
la calidez del café y su sabor
se maximizaron
mi cabeza dejó de pensar
f l o t a b a
en el aire pintado de verde
que contrastaba
con la pesadez de mi cuerpo
a d o r m e c i d o...
Cordura
hoy no me hiciste falta
hasta dormí 5 horas
¡Las mejores en años!.
.
Ayer por fin
estando en mi lecho
lamentándome
por esa maldita obsesión
que causas en mí
derramando lágrimas espesas sobre mi sucio colchón,
después de años de sentieme
estrangulado cada vez que tú te ibas,
después de años
de caminar de un lado a otro
asomándome por la ventana
en cada uno de mis ansiosos pasos
a la espera de tu regreso,
¡Ayer por fin!
logré desapegarme de ti.
La solemnidad de tus silencios
llenaron mi copa
y de un solo trago los bebí,
me embriagué tantas veces
con mi ciega obediencia
que ayer la resaca
me abrió los ojos
que yo mismo había cocido
con tus cabellos
y entonces te vi como en realidad eras,
tenía tantas lunas
sin ver mi propio rostro
que hasta me desconocí
ante el reflejo que el espejo me oferció;
en el color marron de mis pupilas
no estaba ya tu silueta,
en las entradas de mi frente
no estaba tallado tu nombre,
¡Mis labios desnudos al fin
de tu sombra!...
Ayer
por fin
estando en mi lecho
con la solemnidad de tu sangre (negra y espesa)
logré sentir como de mi pecho
se desprendía desde la raíz
p o c o
a
p o c o
el árbol que yo mismo planté
regado a diario con tus humillaciones
desprecios, golpes y saliva...
¡Buenas noticias!
Hoy no sentí tu falta,
estando en mi enorme mesa
sentado tomando un café
no sentí necesidad de buscarte
tras el cristal
o la silla de al lado
y fue como estar drogado;
la calidez del café y su sabor
se maximizaron
mi cabeza dejó de pensar
f l o t a b a
en el aire pintado de verde
que contrastaba
con la pesadez de mi cuerpo
a d o r m e c i d o...
Cordura
hoy no me hiciste falta
hasta dormí 5 horas
¡Las mejores en años!.
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