Juan Arias
Poeta recién llegado
BORDADORA
Bordaba la niña, niña
con mucha gracia y primor,
dando puntadas, puntadas,
en su terso bastidor.
Bordaba la niña, niña,
con sus manos primorosas,
los claveles y las rosas
en la tela del mantón.
Bordar flores y luceros
era toda su ilusión,
hasta que llegó un te quiero
dentro de su corazón.
Ya borda la niña, niña,
con amor las iniciales
en su ajuar de pasión,
pensando en sus esponsales
bordaba juegos de camas,
las servilletas y paños,
pensaba cantar sus nanas
cuando pasaran dos años,
porque el hombre que quería
al extranjero emigró,
llevando para venderlo
un mantón que ella bordó,
y desde allí le escribía
preciosas cartas de amor,
diciéndole que ahorraría
para el nido de los dos.
Pero allí se casaría
con otra que conoció
y el mantón que ella bordara
otra novia lo lució.
dejó de borda la niña,
primores en un mantón,
la aguja del desengaño
se hincó en su corazón..
Juan Arias
Bordaba la niña, niña
con mucha gracia y primor,
dando puntadas, puntadas,
en su terso bastidor.
Bordaba la niña, niña,
con sus manos primorosas,
los claveles y las rosas
en la tela del mantón.
Bordar flores y luceros
era toda su ilusión,
hasta que llegó un te quiero
dentro de su corazón.
Ya borda la niña, niña,
con amor las iniciales
en su ajuar de pasión,
pensando en sus esponsales
bordaba juegos de camas,
las servilletas y paños,
pensaba cantar sus nanas
cuando pasaran dos años,
porque el hombre que quería
al extranjero emigró,
llevando para venderlo
un mantón que ella bordó,
y desde allí le escribía
preciosas cartas de amor,
diciéndole que ahorraría
para el nido de los dos.
Pero allí se casaría
con otra que conoció
y el mantón que ella bordara
otra novia lo lució.
dejó de borda la niña,
primores en un mantón,
la aguja del desengaño
se hincó en su corazón..
Juan Arias
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