IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Cripta de sabios,
oran desde las tinieblas
por un mundo libre de toda vida,
ensombrece su luz al día,
luz de sombras,
lumínica fatiga blanca que persigue,
perdición de apesadumbrados soñadores,
letanías que enorgullecen al ángel caído,
sentimientos reencontrados
de ese abismo del que nace toda muerte,
y toda vida,
ignominias de silente desolación,
se sumerge la luna en el mar,
y entre tormentas emerge un nuevo cielo,
un nuevo ciclo de sangre y ceniza,
la vista se tuerce
entre horizontes que se vuelven torbellino,
las estrellas ahora son suelo,
y de sus raíces brota el milagro,
de alegría y pasión,
de vislumbre y conocimiento,
de sabiduría y calma profunda,
las palabras le pertenecen al viento,
y las vidas al cuento que escribimos,
aún con esas ansias de soñar,
y volver realidad las fantasías,
el hambre del hombre es fuerza,
el orden que arde es vívido tiempo,
porque sus cenizas se reagrupan,
y vuelven a latir,
entre corazón de pájaro de fuego,
el alma vuela con humanidad,
y la bondad respira cielo.
oran desde las tinieblas
por un mundo libre de toda vida,
ensombrece su luz al día,
luz de sombras,
lumínica fatiga blanca que persigue,
perdición de apesadumbrados soñadores,
letanías que enorgullecen al ángel caído,
sentimientos reencontrados
de ese abismo del que nace toda muerte,
y toda vida,
ignominias de silente desolación,
se sumerge la luna en el mar,
y entre tormentas emerge un nuevo cielo,
un nuevo ciclo de sangre y ceniza,
la vista se tuerce
entre horizontes que se vuelven torbellino,
las estrellas ahora son suelo,
y de sus raíces brota el milagro,
de alegría y pasión,
de vislumbre y conocimiento,
de sabiduría y calma profunda,
las palabras le pertenecen al viento,
y las vidas al cuento que escribimos,
aún con esas ansias de soñar,
y volver realidad las fantasías,
el hambre del hombre es fuerza,
el orden que arde es vívido tiempo,
porque sus cenizas se reagrupan,
y vuelven a latir,
entre corazón de pájaro de fuego,
el alma vuela con humanidad,
y la bondad respira cielo.