El pavo y la pava real
pronto se iban a casar.
El parque estaba de gala;
los preparativos zumbaban
en el aire expectante.
Las ardillas, las palomas,
los patos y ánades
los estorninos,
algún gato vagabundo
y los desenfadados gorriones,
todos estaban invitados
a la boda de Adanis
y su novia Doris.
Pero una tristeza
en los ojos de Doris,
era notada claramente
por el esposo en ciernes.
Le insistió que le contara
lo que enturbiaba
su felicidad presente.
"¡Mírame! ¡La pluma se me cae!.
¿Cómo voy a presentarme,
con este aspecto deprimente?.
¡Es mi boda y voy a desmerecer
al lado de mi novio,
que luce tan guapo!".
Como no conseguía tranquilizarla,
como aquello tanto la preocupaba,
la noche antes de la boda
tomó una decisión
que a su juicio equilibraría
tal e injustificada desazón.
En la madrugada, cuando las verjas
del parque aun estaban cerradas,
se inició la ceremonia
con el canto de las tórtolas.
La novia apareció, tímida y cohibida,
esperando la llegada de su galán,
gallardo, y como siempre, hermoso.
Pero Adanis apareció
de forma un tanto extraña:
su cola estaba cortada.
Hizo una señal, y el cisne negro,
con regio ademán,
entregó a la novia
un abanico de plumas
,sus propias plumas arrancadas,
como tributo de estima y amor.
"Ahora, somos iguales.
Nuestras colas crecerán,
a la par y a la vez.
Recibe mi regalo,
la parte más bella
de toda mi persona,
para que te cubra
y engalane en la ceremonia.
Pues nada para mi
es más importante
que ver la alegría
florecer altiva
en este nuestro día".
pronto se iban a casar.
El parque estaba de gala;
los preparativos zumbaban
en el aire expectante.
Las ardillas, las palomas,
los patos y ánades
los estorninos,
algún gato vagabundo
y los desenfadados gorriones,
todos estaban invitados
a la boda de Adanis
y su novia Doris.
Pero una tristeza
en los ojos de Doris,
era notada claramente
por el esposo en ciernes.
Le insistió que le contara
lo que enturbiaba
su felicidad presente.
"¡Mírame! ¡La pluma se me cae!.
¿Cómo voy a presentarme,
con este aspecto deprimente?.
¡Es mi boda y voy a desmerecer
al lado de mi novio,
que luce tan guapo!".
Como no conseguía tranquilizarla,
como aquello tanto la preocupaba,
la noche antes de la boda
tomó una decisión
que a su juicio equilibraría
tal e injustificada desazón.
En la madrugada, cuando las verjas
del parque aun estaban cerradas,
se inició la ceremonia
con el canto de las tórtolas.
La novia apareció, tímida y cohibida,
esperando la llegada de su galán,
gallardo, y como siempre, hermoso.
Pero Adanis apareció
de forma un tanto extraña:
su cola estaba cortada.
Hizo una señal, y el cisne negro,
con regio ademán,
entregó a la novia
un abanico de plumas
,sus propias plumas arrancadas,
como tributo de estima y amor.
"Ahora, somos iguales.
Nuestras colas crecerán,
a la par y a la vez.
Recibe mi regalo,
la parte más bella
de toda mi persona,
para que te cubra
y engalane en la ceremonia.
Pues nada para mi
es más importante
que ver la alegría
florecer altiva
en este nuestro día".