NO ESPERAR
a LEVI POULTER
poema de OSCAR PORTELA
¡No esperar ya: he aquí la Eternidad.
Ingrávido el corazón en la no espera
e ilimitado el tiempo del juego con el
mundo y el destino del hombre
también sin límites, salvo el deseo,
la hybris del deseo que es la espina del corazón
mortal. Sin imites estás junto a mi,
tú quien no será ya sino la nota
de lo que habla en el recuerdo
y las voces que se guardan a sí
en el profundo abismo del silencio.
Mudo e ingrávido es el Éter y en el
libre poder de las tus manos es el juego del ser,
el deseo y la sed de niños que
abiertos a la danza del mundo, hacen de
cada instante una puerta que se abre,
de cada cielo entreabierto una diadema
en la frente de la noche, y de cada canción
sin sonido una fuente que dispensa
alegría a pesar de la pez y la hybris-
cuando ya nada se espera, y es el tiempo
una furtiva alondra que levanta vuelo
de las cadenas de la tierra,
durante el crepúsculo del mundo
cuando apareces tú y todo recomienza,
juego del apeirón y el sexo que redime
en tu figura Levi Poulter, mas que un hombre
un dios que abre mares, albas, días,
y muestras como el juego de Eros
lo santifica todo, tú y los dones del amor
y del sexo, en la infinita entrega
de las noche, en donde las estrellas
brillan como rubíes y dejándote poseer
o poseyendo, quitas la cruz de la pesada tierra.
Nadie mas bello que tu en el universo.
Y nadie que trasmute la lascivia de tus perfectos
genitales en rubíes que penetren en nuestros
cuerpos como tu boca, tu entera sed,
tus ansias de infinito y de muerte, cuando
te vuelcas penetrado hacia la estrella roja
y encuentras finalmente la palabra uno.
Porque tu Levi haces que amantes en la tremenda
entrega sean uno contigo entre tus brazos,
y tus piernas perfectas cuando beso tus pies y mi boca
se abre a los fanales más secretos de tu cuerpo.
El hombre mas bello del mundo: Levi Poulter.
a LEVI POULTER
poema de OSCAR PORTELA
¡No esperar ya: he aquí la Eternidad.
Ingrávido el corazón en la no espera
e ilimitado el tiempo del juego con el
mundo y el destino del hombre
también sin límites, salvo el deseo,
la hybris del deseo que es la espina del corazón
mortal. Sin imites estás junto a mi,
tú quien no será ya sino la nota
de lo que habla en el recuerdo
y las voces que se guardan a sí
en el profundo abismo del silencio.
Mudo e ingrávido es el Éter y en el
libre poder de las tus manos es el juego del ser,
el deseo y la sed de niños que
abiertos a la danza del mundo, hacen de
cada instante una puerta que se abre,
de cada cielo entreabierto una diadema
en la frente de la noche, y de cada canción
sin sonido una fuente que dispensa
alegría a pesar de la pez y la hybris-
cuando ya nada se espera, y es el tiempo
una furtiva alondra que levanta vuelo
de las cadenas de la tierra,
durante el crepúsculo del mundo
cuando apareces tú y todo recomienza,
juego del apeirón y el sexo que redime
en tu figura Levi Poulter, mas que un hombre
un dios que abre mares, albas, días,
y muestras como el juego de Eros
lo santifica todo, tú y los dones del amor
y del sexo, en la infinita entrega
de las noche, en donde las estrellas
brillan como rubíes y dejándote poseer
o poseyendo, quitas la cruz de la pesada tierra.
Nadie mas bello que tu en el universo.
Y nadie que trasmute la lascivia de tus perfectos
genitales en rubíes que penetren en nuestros
cuerpos como tu boca, tu entera sed,
tus ansias de infinito y de muerte, cuando
te vuelcas penetrado hacia la estrella roja
y encuentras finalmente la palabra uno.
Porque tu Levi haces que amantes en la tremenda
entrega sean uno contigo entre tus brazos,
y tus piernas perfectas cuando beso tus pies y mi boca
se abre a los fanales más secretos de tu cuerpo.
El hombre mas bello del mundo: Levi Poulter.