La Corporación
Poeta veterano
Desde el Evaristo Corumelo
Animal mohíno y bien pensante. Algunos desaprensivos aprovechan su actitud, no violenta, para demostrar hombría en la ceremonia del cortejo.Debido a ello, esta especie, en varios momentos, ha estado a punto de extinguirse.
De complexión ectomorfa tienden por genética hacia la miopía. Raramente levantan a cabeza, con frecuencia adornada de bellas ramificaciones calcáreas, del papel impreso y tienen una tendencia clara hacia la rubefacción frente a las miradas de la hembra en celo.
Son animales vegetarianos que hacen yoga o tai-chi por las mañanas y sólo en situaciones extremas hemos encontrado documentado que se han comido a algún congénere cuando la ira llegó a mayores.
Su hábitat natural son las bibliotecas. Anidan entre libros de filosofía y poesía a los que empollan tiernamente de ahí su gilipollez. La Corporación, tiene debilidad por estos animalitos y se enfada sobremanera cuando algún/a bestia intenta abusar de ellos. Ahí sí, nos la jugamos hasta la muerte, la única poesía que nos queda.
san armilo b.
Animal mohíno y bien pensante. Algunos desaprensivos aprovechan su actitud, no violenta, para demostrar hombría en la ceremonia del cortejo.Debido a ello, esta especie, en varios momentos, ha estado a punto de extinguirse.
De complexión ectomorfa tienden por genética hacia la miopía. Raramente levantan a cabeza, con frecuencia adornada de bellas ramificaciones calcáreas, del papel impreso y tienen una tendencia clara hacia la rubefacción frente a las miradas de la hembra en celo.
Son animales vegetarianos que hacen yoga o tai-chi por las mañanas y sólo en situaciones extremas hemos encontrado documentado que se han comido a algún congénere cuando la ira llegó a mayores.
Su hábitat natural son las bibliotecas. Anidan entre libros de filosofía y poesía a los que empollan tiernamente de ahí su gilipollez. La Corporación, tiene debilidad por estos animalitos y se enfada sobremanera cuando algún/a bestia intenta abusar de ellos. Ahí sí, nos la jugamos hasta la muerte, la única poesía que nos queda.
san armilo b.
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