De nada sirve conjurar tu nombre
si el eco aún gotea en los espejos.
Te besé tantas veces
que la luna guarda huellas de mi lengua.
Te abracé como un relámpago que no quiere apagarse,
como si mi piel supiera
que ibas a huir del abrazo.
Languidecí tus lágrimas
como quien bebe la sal del mar en un desierto,
como quien cree que el dolor
puede volverse sagrado si lo lame con ternura.
Quise ser poeta…
no para escribirte,
sino para convertirte en verso.
Para que habitaras los márgenes
de un cuaderno que nadie puede cerrar.
Pero esto es absurdo:
hay amores que ni el tiempo
se atreve a mirar de frente.
Ayer tu voz fue un relámpago
que quebró los vitrales de mi pecho.
Y aunque la vida sin ti respira,
ya no sabe cantar.
Yo digo que te odio,
pero el odio se disfraza de plegaria
cuando la noche me habla con tu voz.
Si alguna vez me elevo al cielo,
que los ángeles me perdonen,
pero saltaré sin alas,
directo a tu infierno.
Porque prefiero arder entre tus brazos
que ser ceniza sin memoria.
Y si en el abismo
tu boca aún me recuerda,
bésame tan fuerte
que hasta el olvido tenga miedo.
-Dior
si el eco aún gotea en los espejos.
Te besé tantas veces
que la luna guarda huellas de mi lengua.
Te abracé como un relámpago que no quiere apagarse,
como si mi piel supiera
que ibas a huir del abrazo.
Languidecí tus lágrimas
como quien bebe la sal del mar en un desierto,
como quien cree que el dolor
puede volverse sagrado si lo lame con ternura.
Quise ser poeta…
no para escribirte,
sino para convertirte en verso.
Para que habitaras los márgenes
de un cuaderno que nadie puede cerrar.
Pero esto es absurdo:
hay amores que ni el tiempo
se atreve a mirar de frente.
Ayer tu voz fue un relámpago
que quebró los vitrales de mi pecho.
Y aunque la vida sin ti respira,
ya no sabe cantar.
Yo digo que te odio,
pero el odio se disfraza de plegaria
cuando la noche me habla con tu voz.
Si alguna vez me elevo al cielo,
que los ángeles me perdonen,
pero saltaré sin alas,
directo a tu infierno.
Porque prefiero arder entre tus brazos
que ser ceniza sin memoria.
Y si en el abismo
tu boca aún me recuerda,
bésame tan fuerte
que hasta el olvido tenga miedo.
-Dior