Succiono tus pechos,
descubro la soledad
que tu cuerpo guarda,
entre lamentos,
bebo de tu manantial
la sangre emancipada,
que desprende tu sexo,
y en esos momentos
descubro que amarte,
es un silencio eterno.
No me arrepiento
de decirte lo que siento,
pues la sangre compartimos,
como estrellas en el cielo,
Cada suspiro es la brizna
que nos recorre por dentro,
cada lágrima una gota,
que resbala por los cuerpos,
¡No! no me arrepiento
de plasmar los sentimientos,
entre sollozos perdidos,
encontrados en el tiempo.
Bebo de tu manantial
lo mejor de tus secretos
por eso te deseo tanto,
que la sangre se me escapa,
entre mis poros abiertos.
¡No! No me arrepiento
de quererte tan adentro,
ni de decirte al oído,
te quiero, te llevo dentro.
Que no es lo importante
el sexo,
es más difícil,
mantenerlo en los secretos
del tiempo,
en éste breve espacio
que te recorro por dentro.
© Igna
descubro la soledad
que tu cuerpo guarda,
entre lamentos,
bebo de tu manantial
la sangre emancipada,
que desprende tu sexo,
y en esos momentos
descubro que amarte,
es un silencio eterno.
No me arrepiento
de decirte lo que siento,
pues la sangre compartimos,
como estrellas en el cielo,
Cada suspiro es la brizna
que nos recorre por dentro,
cada lágrima una gota,
que resbala por los cuerpos,
¡No! no me arrepiento
de plasmar los sentimientos,
entre sollozos perdidos,
encontrados en el tiempo.
Bebo de tu manantial
lo mejor de tus secretos
por eso te deseo tanto,
que la sangre se me escapa,
entre mis poros abiertos.
¡No! No me arrepiento
de quererte tan adentro,
ni de decirte al oído,
te quiero, te llevo dentro.
Que no es lo importante
el sexo,
es más difícil,
mantenerlo en los secretos
del tiempo,
en éste breve espacio
que te recorro por dentro.
© Igna