Darkshade
Poeta adicto al portal
Delante de mi cruz
tu sombra, solitaria y evanescente...
un cuerpo que miente mientras el alma
llora.
Delante de mi piel,
tu vida, reposada entre vinagre
se transporta, vomita.
Porque se pudre hasta el olvido
si olvidas... Hasta los miedos a la luz
del día.
Mientras se traba en lo ignorado,
en lo agonizante... En el estribo.
Mostrando sueños extravagantes
realizaciones impostoras.
¿Por qué impostoras?
Siempre tan calientes que no comprendes
sueño y vida en suave péndulo
se convierten.
¿Por qué traidoras?
Provenientes de lo oblicuo, desgastado
y firmado con sangre sabor limón.
Sólo, solo, meciéndome en esta amargura
disfrazada de vida, de sueños, de cosas pertinentes…
Incluso la ansiedad de tener tu ombligo:
de, a las cuatro, morir otra vez.
Y se gastan las velas...
La esperma recorre a lentitud vertiginosa,
el espejo refleja tu ser:
Devastación canónica y repulsiva... Sudar.
Sabiéndome parte de tu olvido retardado,
del vasto fuego en madrugada,
me congelo…
Liquido y me despierto… Suspirar.
Detrás de mi esqueleto,
tus manos, tu figura abstracta, mortal...
El despliegue de papeles incendiados
una colisión entre el punto equitativo entre
-tu vientre y el mío-.
Y así respira el vacío
simulando una cutícula de tiempo y su letal daga:
Un después.
Y de nada han valido, lo juro,
ni las manos, ni el fuego, ni la esperma, ni la vida.
Ahí quedan... Dos litros de nitroglicerina,
un cigarrillo a medio fumar
y dos vacíos relativos:
La espera,
la muerte... La nada.
tu sombra, solitaria y evanescente...
un cuerpo que miente mientras el alma
llora.
Delante de mi piel,
tu vida, reposada entre vinagre
se transporta, vomita.
Porque se pudre hasta el olvido
si olvidas... Hasta los miedos a la luz
del día.
Mientras se traba en lo ignorado,
en lo agonizante... En el estribo.
Mostrando sueños extravagantes
realizaciones impostoras.
¿Por qué impostoras?
Siempre tan calientes que no comprendes
sueño y vida en suave péndulo
se convierten.
¿Por qué traidoras?
Provenientes de lo oblicuo, desgastado
y firmado con sangre sabor limón.
Sólo, solo, meciéndome en esta amargura
disfrazada de vida, de sueños, de cosas pertinentes…
Incluso la ansiedad de tener tu ombligo:
de, a las cuatro, morir otra vez.
Y se gastan las velas...
La esperma recorre a lentitud vertiginosa,
el espejo refleja tu ser:
Devastación canónica y repulsiva... Sudar.
Sabiéndome parte de tu olvido retardado,
del vasto fuego en madrugada,
me congelo…
Liquido y me despierto… Suspirar.
Detrás de mi esqueleto,
tus manos, tu figura abstracta, mortal...
El despliegue de papeles incendiados
una colisión entre el punto equitativo entre
-tu vientre y el mío-.
Y así respira el vacío
simulando una cutícula de tiempo y su letal daga:
Un después.
Y de nada han valido, lo juro,
ni las manos, ni el fuego, ni la esperma, ni la vida.
Ahí quedan... Dos litros de nitroglicerina,
un cigarrillo a medio fumar
y dos vacíos relativos:
La espera,
la muerte... La nada.
Dueto Trinity / Darkshade
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