Yo seguiré cantando a la vida
con manos cruzadas sobre el pecho
y en cada célula matemática de mi cuerpo
viajaré hasta las estrellas de mi sangre
y seguirá en silencio la vida,
la noche vacía
del árbol milenario;
y en la lejanía de los años
seguiré creyendo
que soy divino,que soy humano.
En la potencia de mis centros
la poesía aniquila el miedo,
los fantasmas que a lo lejos
parece que se manisfiestan
no son mas que sombras
que no llegan al reino.
El terror y la desolación
no puede con el espíritu,
¡pobres almas!,
no tienen más que un velo
que no les deja ver la maravilla.
Yo seguiré cantando a la vida
aún con disparos sobre el pecho
o arrojado sobre el polvo
sabiendo que se lavantará mi mano
en una batalla de amor.
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