VICTOR
Víctor, nuestro buen amigo Víctor, es persona hacendosa y diligente, hombre de pocas palabras y muchos hechos, es menudo, seco y serio, siempre dispuesto a echar una mano en lo que haga falta, le rinde algunos servicios a Toni y a pesar de ser ya jubilado está ágil y saludable.
Resulta que el otro día, cuando fue a tirar una bolsa de basura en el cercano contenedor vio algo que parecía un portadocumentos y al mirar lo que era vio que había algunos papeles que parecían documentos por los sellos que llevaban, como la comisaría de policía está a tres pasos del bar de Toni, decidió llevarlos allí para que se los devolvieran al dueño si era posible.
Al ser poco hablador, según dije antes, no se lo contó a nadie, tampoco le dio importancia al asunto, lo único que le molestó un poco fue el tener que dejar su identificación en la policía, pasó algún tiempo, mes y medio más o menos y ya tenía Víctor olvidado el incidente cuando se presentó un caballero en el bar de Toni preguntando por un tal Víctor, se lo llevó a una mesa y allí estuvieron un rato charlando, como el hombre no hablaba bajo, nos enteramos de que iba la cosa, al despedirse el hombre se empeñó en darle cinco mil pesetas a Víctor que de ninguna manera quería tomarlas diciendo que no había hecho ningún mérito para tal recompensa, el hombre insistiendo, nos contó que le habían robado el portafolios y que los documentos eran importantes para un negocio, aunque le robaron otras cosas de menor relevancia, al recuperar los documentos consiguió buenos beneficios y consideraba que un detalle como ese era lo menos que podía hacer con la persona que los encontró y se tomo la molestia de llevarlos a la comisaría en lugar de desentenderse y dejarlos en la basura. Animamos a Víctor para que aceptara el obsequio cosa que hizo a regañadientes.
El hombre se despidió invitándonos a lo que tomábamos y felicitando a Víctor por tener tan buenos amigos.
Ni que decir tiene que Víctor no invitó ni a una cerveza, ya os he dicho que es un hombre serio y formal, más bien estaba molesto por haberse dado publicidad a un hecho sin importancia.
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