AZIF-AL-DAHNA
Poeta adicto al portal
Bajo mi piel
La ira asciende peligrosamente hasta mis poros
y se deja vislumbrar alrededor de mis pupilas,
en vertiginosos ríos de lava sanguinolenta,
mientras calcina mis músculos y mis huesos;
empujada por aquella primigenia prisionera
que al igual que el gran Cthulhu,
"yace muerta pero soñando",
en las oscuras e insondables profundidades
de aquello que llamo alma.
y se deja vislumbrar alrededor de mis pupilas,
en vertiginosos ríos de lava sanguinolenta,
mientras calcina mis músculos y mis huesos;
empujada por aquella primigenia prisionera
que al igual que el gran Cthulhu,
"yace muerta pero soñando",
en las oscuras e insondables profundidades
de aquello que llamo alma.
¡Cautiva!,
en el destierro de los ángeles caídos
en el Abismo del Olvido
y a quien por miedo a despertar de su letargo
he de llamarle solamente "Pasión".
en el destierro de los ángeles caídos
en el Abismo del Olvido
y a quien por miedo a despertar de su letargo
he de llamarle solamente "Pasión".
Me estremezco de tan sólo pensar
que mis vaporosas y sulfúricas manos
escriben estos geotérmicos versos
bajo su telúrico influjo.
Oh , misericordiosa y maldita conciencia
que arrasas mi memoria saturada
cual si fuese un campo de batalla
dejando lagunas inconexas y recuerdos huérfanos en mi mente
en el nombre de tu santa cruzada de juicio y sanidad.
La furia electrizante me posee y zurca rauda por mi cuerpo
a la vez que las imágenes se suceden una tras otra,
a la velocidad del relámpago,
y la sobrecarga de emociones ocultas bajo el magma de mi sangre
finalmente me colapsa.
Mi vista se oscurece por la ardiente fumarola hasta que de pronto...
la gravedad de mi lógica y raciocinio
sumadas a la presión en las capas de mi voluntad atmosférica
producen el prodigioso milagro del autocontrol divino.
Aprieto fuertemente mis puños y mis dientes
al tiempo que las placas de mi personalidad tectónica
vuelven a acomodarse en su sitio;
amaina el temporal en mis arterias
y se aquieta el vendaval en mis pulmones.
Sonrío por lo pronto
ante la soleada calma que me invade,
pues de momento
he ganado otra batalla bajo mi piel.
que mis vaporosas y sulfúricas manos
escriben estos geotérmicos versos
bajo su telúrico influjo.
Oh , misericordiosa y maldita conciencia
que arrasas mi memoria saturada
cual si fuese un campo de batalla
dejando lagunas inconexas y recuerdos huérfanos en mi mente
en el nombre de tu santa cruzada de juicio y sanidad.
La furia electrizante me posee y zurca rauda por mi cuerpo
a la vez que las imágenes se suceden una tras otra,
a la velocidad del relámpago,
y la sobrecarga de emociones ocultas bajo el magma de mi sangre
finalmente me colapsa.
Mi vista se oscurece por la ardiente fumarola hasta que de pronto...
la gravedad de mi lógica y raciocinio
sumadas a la presión en las capas de mi voluntad atmosférica
producen el prodigioso milagro del autocontrol divino.
Aprieto fuertemente mis puños y mis dientes
al tiempo que las placas de mi personalidad tectónica
vuelven a acomodarse en su sitio;
amaina el temporal en mis arterias
y se aquieta el vendaval en mis pulmones.
Sonrío por lo pronto
ante la soleada calma que me invade,
pues de momento
he ganado otra batalla bajo mi piel.
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