Pensar en vacío, aparición sublime
, debo disfrazarme para enredarme y pensar que los dos
podemos movernos en un baile, de niñas, para nuestros tiempos.
BAILE PARA UN TIEMPO DE FINALES
Germen de vuelos mirando las heridas
reojo de tarde oscura que trae olas de arenas
invasión perdurable para mi alma apostada
sobre la ventana de esa blanca habitación.
Pienso que escucho tus calcáreas voces
perdiéndose entre los sílices blancos,
sonidos agotados entre parpados fríos
y sueños que se extravían en el barro.
Aparece ante mí la lluvia desordenada,
latidos de inocencia enredada en éter
talismán de lágrimas pobladas de danzas,
mientras en el alfeizar se parte el dolor.
Vestido por la pasión de una locura
dejo que los rayos del sol se dispersen
entre las plazas silenciosas del corazón,
dejo que agonice el brindis de la melancolía.
Entran en conflicto, la ternura y el amor
que en ritmos de pasión desenfrenada
dejan el aire contaminado de perfumes.
Apago la luz en el frenesí de la oda,
la calle se convierte en un pensamiento.
Mar de caminos recordados
que sueñan con enlutados rezos.
Miro de nuevo, el pulido cristal, y veo
la expedición de tus reflejos tatuados
como un calco de sortilegios culpables
que imitan el sonido de niñas jugando
en un baile de un tiempo de finales.
¡Aceptas!
* * * * * * *
luzyabsenta
podemos movernos en un baile, de niñas, para nuestros tiempos.
BAILE PARA UN TIEMPO DE FINALES
Germen de vuelos mirando las heridas
reojo de tarde oscura que trae olas de arenas
invasión perdurable para mi alma apostada
sobre la ventana de esa blanca habitación.
Pienso que escucho tus calcáreas voces
perdiéndose entre los sílices blancos,
sonidos agotados entre parpados fríos
y sueños que se extravían en el barro.
Aparece ante mí la lluvia desordenada,
latidos de inocencia enredada en éter
talismán de lágrimas pobladas de danzas,
mientras en el alfeizar se parte el dolor.
Vestido por la pasión de una locura
dejo que los rayos del sol se dispersen
entre las plazas silenciosas del corazón,
dejo que agonice el brindis de la melancolía.
Entran en conflicto, la ternura y el amor
que en ritmos de pasión desenfrenada
dejan el aire contaminado de perfumes.
Apago la luz en el frenesí de la oda,
la calle se convierte en un pensamiento.
Mar de caminos recordados
que sueñan con enlutados rezos.
Miro de nuevo, el pulido cristal, y veo
la expedición de tus reflejos tatuados
como un calco de sortilegios culpables
que imitan el sonido de niñas jugando
en un baile de un tiempo de finales.
¡Aceptas!
* * * * * * *
luzyabsenta