BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los sonidos emergen del solsticio.
Nubes aterciopeladas crean el embalaje
mortal. Sinuosas carreteras donde alientan
signos de impotencia y vastedad. Costas
alimentadas a través de garrapatas, liendres,
y esa cosecha de luz que amalgaman las estrellas.
Constelaciones de luz, bahías reprobadas:
esa nomenclatura exacta de los titubeos parciales.
Las arañas pútridas queman los dedos con su tecleo
vienés, las arañas y los mordiscos del perro estival.
Atado a su poste muere de caricias o memorias,
viejo como es, sabe que el norte está perdido o consternado.
Se me pudren en las manos las viejas ciudades, los sitios
sepultados bajo las variantes de cerveza.
Aunque busque tu nombre, bajo el asfalto efímero,
buscando una piedra donde enterrarlo definitivamente.
©
Nubes aterciopeladas crean el embalaje
mortal. Sinuosas carreteras donde alientan
signos de impotencia y vastedad. Costas
alimentadas a través de garrapatas, liendres,
y esa cosecha de luz que amalgaman las estrellas.
Constelaciones de luz, bahías reprobadas:
esa nomenclatura exacta de los titubeos parciales.
Las arañas pútridas queman los dedos con su tecleo
vienés, las arañas y los mordiscos del perro estival.
Atado a su poste muere de caricias o memorias,
viejo como es, sabe que el norte está perdido o consternado.
Se me pudren en las manos las viejas ciudades, los sitios
sepultados bajo las variantes de cerveza.
Aunque busque tu nombre, bajo el asfalto efímero,
buscando una piedra donde enterrarlo definitivamente.
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