Cecilya
Cecy
No es buena idea inventariar estrellas para entender cuantas faltan
y preguntarse por su posible paradero en alguna gaveta de la memoria;
a veces suelen danzar en círculos desprendidos de un calendario añejo
trazar órbitas parpadeantes en cielos encriptados
o posarse como aves de acuarela sobre las pestañas húmedas.
Lámparas de prístino fulgor para los pasos ascendentes
acendradas columnas como estaciones en un viaje de escaleras blancas,
perviven en la mente de la lágrima que hace estallar la copa
en el periódico reseco de los testimonios en sepia
en el postrero roce de la mano conmovida que les abrió una puerta
para que muriendo…
pudieran respirar.
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