Sebastian Dusalgi
Poeta que considera el portal su segunda casa
AVE SATANI.
¡¡Ave Satán !!,
exclama el monje negro,
y la virgen yace desnuda.
El hombre santo olvida el yermo
y se corre en el vientre
de la arrabalera inmunda.
Insurrección austera
en un bosque espeluznante,
donde un enano grotesco
comercia con las almas.
Cánticos devotos
defecados en la nada.
Aromáticos perfumes
de sacrílegos inciensos,
que se elevan por los techos,
de los castillos desechos
Lienzo de un prefacio
matemático e infernal
en la noche de San Juan.
Seabastian Dusalgi.
¡¡Ave Satán !!,
exclama el monje negro,
y la virgen yace desnuda.
El hombre santo olvida el yermo
y se corre en el vientre
de la arrabalera inmunda.
Insurrección austera
en un bosque espeluznante,
donde un enano grotesco
comercia con las almas.
Cánticos devotos
defecados en la nada.
Aromáticos perfumes
de sacrílegos inciensos,
que se elevan por los techos,
de los castillos desechos
Lienzo de un prefacio
matemático e infernal
en la noche de San Juan.
Seabastian Dusalgi.