Martín Renán
Poeta adicto al portal
Amputar los sanatorios: Y qué balbuceo dadá
en silla de ruedas
está prohibido.
Por todos los días, frases sin sentido
como urgencia de no decir nada;
me hubiera en un puñal
el sueño que pasó de incógnito,
encarnarme.
Salomé en bandeja de plata
y las moscas hacen caso omiso,
a la última petición;
la mosca hembra me recuerda
al suicidio postergado en la cena:
El suicidio desde una sola idea.
Y mis demonios,
y este miedo a morir;
si tengo pesadillas, mataré al loco de mis sueños.
En qué motivo, el infierno desabriga.
Si maldigo
en tercera persona,
una palabra basta, después de todo.
en silla de ruedas
está prohibido.
Por todos los días, frases sin sentido
como urgencia de no decir nada;
me hubiera en un puñal
el sueño que pasó de incógnito,
encarnarme.
Salomé en bandeja de plata
y las moscas hacen caso omiso,
a la última petición;
la mosca hembra me recuerda
al suicidio postergado en la cena:
El suicidio desde una sola idea.
Y mis demonios,
y este miedo a morir;
si tengo pesadillas, mataré al loco de mis sueños.
En qué motivo, el infierno desabriga.
Si maldigo
en tercera persona,
una palabra basta, después de todo.
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