¡No, no, sobre tu boca lo diré,
cuando resplandezca la luz!
NESSUN DORMA PUCCINI
cuando resplandezca la luz!
NESSUN DORMA PUCCINI
AUREOLAS DE CONTORNOS
Alborada de un alma declarada…
Un lugar, epitafio de esferas tiritando
que pasean para descubrirte únicamente tuya,
en cada segundo de voz y viento
fluyendo delante de cenizas y terciopelo.
¡Aspira el perdido abrazo caliente!
Más allá de las palabras cegadas,
y de los árboles de pieles enhebradas
que son esencias de pétalos absortos;
pues ya dono un aroma pulido de rocíos
que siendo lenguas agitadas por arenas
invaden el vientre de tus dunas.
¡Probemos el más!
Vienen ánforas de gritos ebrios,
tiempos de cimas de cielo
para escuchar encantados
las ondas cruzadas de los órganos,
para ser ardorosos arcos de mordeduras
y regocijo encadenado de dóciles lentes
que quieren simular dedos de suavidad,
deseando desnudar nuestros trozos
en todas esos rituales de la separación.
Voluntad en cordones de días ausentes,
torres para empapar la comunicación
en ese encadenamiento de mezclas,
mientras…,
los ojos encerrados en prados
maltratan a las horas perdidas...
Ellas lloran, son aureola de contornos.
* * * * * * *
luzyabsenta.
Sin esfuerzo intentar que el germen de la plenitud sea un encadenamiento perfecto; cada tres versos se produce la conformidad de otro poema así diseñado para que la posible ambigüedad sea esperma de una entrega tan especial como única.
Alborada de un alma declarada…
Un lugar, epitafio de esferas tiritando
que pasean para descubrirte únicamente tuya,
en cada segundo de voz y viento
fluyendo delante de cenizas y terciopelo.
¡Aspira el perdido abrazo caliente!
Más allá de las palabras cegadas,
y de los árboles de pieles enhebradas
que son esencias de pétalos absortos;
pues ya dono un aroma pulido de rocíos
que siendo lenguas agitadas por arenas
invaden el vientre de tus dunas.
¡Probemos el más!
Vienen ánforas de gritos ebrios,
tiempos de cimas de cielo
para escuchar encantados
las ondas cruzadas de los órganos,
para ser ardorosos arcos de mordeduras
y regocijo encadenado de dóciles lentes
que quieren simular dedos de suavidad,
deseando desnudar nuestros trozos
en todas esos rituales de la separación.
Voluntad en cordones de días ausentes,
torres para empapar la comunicación
en ese encadenamiento de mezclas,
mientras…,
los ojos encerrados en prados
maltratan a las horas perdidas...
Ellas lloran, son aureola de contornos.
* * * * * * *
luzyabsenta.
Sin esfuerzo intentar que el germen de la plenitud sea un encadenamiento perfecto; cada tres versos se produce la conformidad de otro poema así diseñado para que la posible ambigüedad sea esperma de una entrega tan especial como única.