Jorge Buckingham
Poeta recién llegado
Para guardar las apariencias,
no hace falta la duda,
en cierto modo, la nave quiebra su historia,
y se aparta de la nube de espigas.
Para mañana, nadie conoce el mensaje,
simplemente la banda traspasa la vida,
y juega con el racimo de agujas:
otoños de doradas libélulas.
Para olvidar el olvido,
no hace falta la pulsera del tiempo;
sólo los verdes despertares,
y un ejercicio en el puente del alma.
no hace falta la duda,
en cierto modo, la nave quiebra su historia,
y se aparta de la nube de espigas.
Para mañana, nadie conoce el mensaje,
simplemente la banda traspasa la vida,
y juega con el racimo de agujas:
otoños de doradas libélulas.
Para olvidar el olvido,
no hace falta la pulsera del tiempo;
sólo los verdes despertares,
y un ejercicio en el puente del alma.
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