Jhon Barros
Poeta adicto al portal
Aunque no te escriba, yo te escribo,
en mi mente, tu imagen es una cadena infinita de letras
que se organizan para dar forma a las palabras,
a las oraciones, a los versos que ya llevan tu nombre.
No pienses que no te pienso
porque no te escribo.
Por más que trato de controlar mis impulsos,
las palabras se ordenan en rebelde reclamo,
y yo cedo al sindicato de tu rostro en mi mente.
Yo te hablo sin hablarte,
porque en mis versos yo te nombro.
Te escondo entre las letras por miedo a perderte.
¿Qué pensaría la gente si tu nombre pusiera...
¡tratarían de quemar mi quimera!
Así que no pienses que te estoy dejando de lado;
usted en mi mente un espacio ha tomado.
Si sientes que en tu pensamiento aparezco sin razón,
es porque, en silencio, te estoy escribiendo yo.
en mi mente, tu imagen es una cadena infinita de letras
que se organizan para dar forma a las palabras,
a las oraciones, a los versos que ya llevan tu nombre.
No pienses que no te pienso
porque no te escribo.
Por más que trato de controlar mis impulsos,
las palabras se ordenan en rebelde reclamo,
y yo cedo al sindicato de tu rostro en mi mente.
Yo te hablo sin hablarte,
porque en mis versos yo te nombro.
Te escondo entre las letras por miedo a perderte.
¿Qué pensaría la gente si tu nombre pusiera...
¡tratarían de quemar mi quimera!
Así que no pienses que te estoy dejando de lado;
usted en mi mente un espacio ha tomado.
Si sientes que en tu pensamiento aparezco sin razón,
es porque, en silencio, te estoy escribiendo yo.