Jorge Buckingham
Poeta recién llegado
A Jeny Coraje
Limpiar la sangre no duele,
lo que duele es el tiempo, es el duelo
y no saber para qué se muere lento,
en el fulgor de un abrazo.
Para mañana seremos otro árbol,
que crece a la orilla de un mundo vacío,
en un latido descalzo
y el profundo color de la ventana.
Cantar sobre el ojo del volcán
es el objeto de mi renuncia
a ser un soldado de plomo,
cuando el eco de la Verdad reverbera.
…Y en vientos que humedecen las almas,
los sueños son oro;
los dueños son sueños.
Navegar hasta las estrellas,
para escribir ese nombre
en la palma de Dios,
que observa esa gracia interesado.
Limpiar la sangre no duele,
lo que duele es el tiempo, es el duelo
y no saber para qué se muere lento,
en el fulgor de un abrazo.
Para mañana seremos otro árbol,
que crece a la orilla de un mundo vacío,
en un latido descalzo
y el profundo color de la ventana.
Cantar sobre el ojo del volcán
es el objeto de mi renuncia
a ser un soldado de plomo,
cuando el eco de la Verdad reverbera.
…Y en vientos que humedecen las almas,
los sueños son oro;
los dueños son sueños.
Navegar hasta las estrellas,
para escribir ese nombre
en la palma de Dios,
que observa esa gracia interesado.
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