[center:f503712ff9]Os voy a recitar la historia
De una reina que con saña
Embrujó a una tejedora
Y la cambió en araña.
En un reino muy lejano,
Desde su oscuro castillo
Al pie de un lago negro
Pobre de aguas y sin brillo.
Entre lúgubres paredes
Pasea sobria la reina,
Tenía dos moños blancos
De canas que mucho peina.
Sus ojos eran ladinos
Su piel era blanca y tersa,
Y gustaba de ponerse
Vestidos de seda persa.
Sus ropas eran famosas
Atuendos de tela fina
Con mantillas vaporosas
Importadas de la China.
Pero se daba un asunto
Que la llevaba a enfurecer
Era una entre sus nodrizas
Muy sabida por coser.
Escondía muchas agujas
Entre sus rubias melenas
Y a todas horas tejía,
Zurcía rosas y azucenas.
Hacía bellos y hermosos
Trajes largos y floridos
Eran estos en el reino
Los más bellos conocidos.
Llega a oídos de la Reina
La noticia de tal cosa
Maquina un diabólico plan,
De su criada está celosa.
Conocía ella a una bruja
Una vieja y horrenda mujer
Eminencia en artes negras
Prima hermana de Lucifer.
Penetró la Reina el bosque
Por sus valles y caminos
Hasta llegar a las brumas
Y sus macabros destinos.
Tras la neblina, una cueva
Entre penumbra fantasmal
Heladora de toda sangre
En su bruno vacío abismal.
Llanto de cuervos e incubos
Hedor a podrida piel muerta
Y al fondo del pasadizo
Una gótica y alta puerta.
Se abrió la Reina dentro
Alcanzó a ver a su sicario
La saludó cortésmente
Con un bello relicario.
Labios finos y marchitos
Piel pálida y escabrosa
Ojos grandes sin pupilas
Fatal mirada vidriosa.
Le colgaban negros pelos
Cabellos alborotados
Lúgubres y hundidas sienes
Dientes blancos y delgados.
¿Qué demanda vuestra alteza
De esta sierva de Satanás?
Llevarte junto a mi criada
Que al complacerme matarás.
Como ordene, mi señora
Mas a cambio, qué vais a dar?
Traigo fresca en este odre
Preciada sangre de magiar.
Con esto marchó la bruja
Buscando a la tejedora
Dejando tras su marcha
Una risita heladora.
Habiendo entrado en palacio
Se paró frente a la cama
Derramó un mortal ungüento
Sobre el rostro de la dama.
Despertó ella horrorizada
Y contempló con pavura
Cómo cambiada iba siendo
En una horrenda criatura.
Perdió todos sus órganos
Sus dedos fueron sus patas
Plagadas de negros pelos
Ocho repugnantes matas.
La bruja usó después fuego
Quemó toda la habitación
Aquello fue alimento
De azufre y deflagración.
Lejos la malvada Reina
Reía por su mucha suerte
Gracias a su terrible plan
La tejedora halló muerte.
O al menos eso creía,
De la humeante oscuridad
Salió una pequeña araña
Que tejió por la eternidad.[/center:f503712ff9]