Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aquí somos
lo que quieren las palabras que seamos,
un mantel extendido sobre la mesa
con manjares dispuestos al banquete
para que otros nos consuman.
Las palabras, nosotros en el aire,
con la piel invisible a cuestas
se van de fiesta, al trabajo,
alcanzan la cima de la montaña
antes que nuestra huella;
se repiten al unísono
en el vientre,
que volverán a intentarlo,
que volverán a ser la proa del navío
que choca con el iceberg en la noche
y quizás se hunda.
Pero…Aquí somos;
somos lo que otros no quisieron ser
por miedo
a despertar ahogados
entre todas esas letras
que vagan silenciosas
por los libros;
sí se abren, una puerta,
el agua que penetra la boca,
los ojos, la yema de los dedos,
nos salva de perecer ignorantes,
de no oír a las sirenas,
su canto que conmueve hasta los huesos
y el polvo.
lo que quieren las palabras que seamos,
un mantel extendido sobre la mesa
con manjares dispuestos al banquete
para que otros nos consuman.
Las palabras, nosotros en el aire,
con la piel invisible a cuestas
se van de fiesta, al trabajo,
alcanzan la cima de la montaña
antes que nuestra huella;
se repiten al unísono
en el vientre,
que volverán a intentarlo,
que volverán a ser la proa del navío
que choca con el iceberg en la noche
y quizás se hunda.
Pero…Aquí somos;
somos lo que otros no quisieron ser
por miedo
a despertar ahogados
entre todas esas letras
que vagan silenciosas
por los libros;
sí se abren, una puerta,
el agua que penetra la boca,
los ojos, la yema de los dedos,
nos salva de perecer ignorantes,
de no oír a las sirenas,
su canto que conmueve hasta los huesos
y el polvo.