• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Aquí donde me ves...

Aquí, donde no me ves,
yo también fui niño;
llevaba los bolsillos llenos de sonrisas
y tenía un cielo azul,
que era como el techo de mi vida,
y tenía un suelo corredizo
donde jugaba con los amigos
al no me pillas.
Aquí, donde me ves,
sigo jugando contigo;
tú eres un chico grande,
yo soy un chico mayor,
pero no te lo digo.
Corre incansable
que yo te sigo...
...Y al atardecer,
repíteme esa historia
que te llegó al oído,
que te hizo soñar
ayer mismo.
Yo te preguntaré,
tú tienes que responderme
y, cueste lo que me cueste,
yo soñaré, mi niño.
Después te contaré un cuento,
espera que me lo invente,
y te llevaré a donde la noche
a ti y a mí nos protege.
Bonito poema dedicado a los niños. A mi también me gustaría ser como una niña. Un abrazo amigo.
 
Aquí, donde no me ves,
yo también fui niño;
llevaba los bolsillos llenos de sonrisas
y tenía un cielo azul,
que era como el techo de mi vida,
y tenía un suelo corredizo
donde jugaba con los amigos
al no me pillas.
Aquí, donde me ves,
sigo jugando contigo;
tú eres un chico grande,
yo soy un chico mayor,
pero no te lo digo.
Corre incansable
que yo te sigo...
...Y al atardecer,
repíteme esa historia
que te llegó al oído,
que te hizo soñar
ayer mismo.
Yo te preguntaré,
tú tienes que responderme
y, cueste lo que me cueste,
yo soñaré, mi niño.
Después te contaré un cuento,
espera que me lo invente,
y te llevaré a donde la noche
a ti y a mí nos protege.

Dar sentido a ese espacio donde el recorrido
de la vida se ha detenido. es como proclamar
el sueño de no querer perder aquellas ilusiones
que fueron germen de vida.
Crecer pero a la no quererlo hacer rapidamente.
felicidades. magnifico. saludos de luzyabsenta
 
Aquí, donde no me ves,
yo también fui niño;
llevaba los bolsillos llenos de sonrisas
y tenía un cielo azul,
que era como el techo de mi vida,
y tenía un suelo corredizo
donde jugaba con los amigos
al no me pillas.
Aquí, donde me ves,
sigo jugando contigo;
tú eres un chico grande,
yo soy un chico mayor,
pero no te lo digo.
Corre incansable
que yo te sigo...
...Y al atardecer,
repíteme esa historia
que te llegó al oído,
que te hizo soñar
ayer mismo.
Yo te preguntaré,
tú tienes que responderme
y, cueste lo que me cueste,
yo soñaré, mi niño.
Después te contaré un cuento,
espera que me lo invente,
y te llevaré a donde la noche
a ti y a mí nos protege.


Qué delicia de poema, te confieso que cuantos más años pasan más me gustan los niños. Tengo un sobrino de tres años y medio que me agota más que subir al monte pero la satisfacción de su contacto, de su risa, de su espontaneidad me llena de energía. Un poema evocador y con mucha carga de inocencia.

Un abrazo!!

Palmira
 
Dar sentido a ese espacio donde el recorrido
de la vida se ha detenido. es como proclamar
el sueño de no querer perder aquellas ilusiones
que fueron germen de vida.
Crecer pero a la no quererlo hacer rapidamente.
felicidades. magnifico. saludos de luzyabsenta
Muchas gracias Luzyabsenta. Va dedicado este poema a unos sobrinos que tengo y que hacen que aflore en mí el niño que nunca he dejado de ser... Y compartimos espacio y tiempo, siempre que se puede.
Un gran abrazo compañero.
 
Qué delicia de poema, te confieso que cuantos más años pasan más me gustan los niños. Tengo un sobrino de tres años y medio que me agota más que subir al monte pero la satisfacción de su contacto, de su risa, de su espontaneidad me llena de energía. Un poema evocador y con mucha carga de inocencia.

Un abrazo!!

Palmira
Ayyyy... esos sobrinos que reclaman que nos pongamos a su altura para poder ver el mundo desde su pequeño punto de vista. Es verdad que uno acaba agotado por su vitalidad; pero después, a la noche, se duerme estupendamente, je je.
Un gran abrazo, Palmira, extensible a los sobrinos.
 
Muchas gracias Luzyabsenta. Va dedicado este poema a unos sobrinos que tengo y que hacen que aflore en mí el niño que nunca he dejado de ser... Y compartimos espacio y tiempo, siempre que se puede.
Un gran abrazo compañero.
Esa ampliada respuesta me sirve, en 2ª lectura, para comprender mejor
las formas de tu obra. te saludo atentamente, luzyabsenta
 
Aquí, donde no me ves,
yo también fui niño;
llevaba los bolsillos llenos de sonrisas
y tenía un cielo azul,
que era como el techo de mi vida,
y tenía un suelo corredizo
donde jugaba con los amigos
al no me pillas.
Aquí, donde me ves,
sigo jugando contigo;
tú eres un chico grande,
yo soy un chico mayor,
pero no te lo digo.
Corre incansable
que yo te sigo...
...Y al atardecer,
repíteme esa historia
que te llegó al oído,
que te hizo soñar
ayer mismo.
Yo te preguntaré,
tú tienes que responderme
y, cueste lo que me cueste,
yo soñaré, mi niño.
Después te contaré un cuento,
espera que me lo invente,
y te llevaré a donde la noche
a ti y a mí nos protege.
Muy bonito poema, me ha gustado mucho, pienso que todos llevamos un niño dentro para el resto de nuestras vidas, tú lo has escrito con belleza y mucha ternura amigo Alonso. Un abrazo. Paco.
 
Es bueno recordar que alguna vez fuimos niño,
eso nos hace entender mejor las travesuras
de los rapases.
Una ternura de poema, me encanto.
Saludo.
Hola, Marlene. Me sorprendió gratamente ver la similitud de los apelativos que usamos para nombrar a esos pequeños locuelos que nos acompañan. En la provincia de Zamora y parte de nuestro norte se llama también rapaces a los niños, je je.
Muchas gracias de parte de este chavalín entrado en años.
 
Aquí, donde no me ves,
yo también fui niño;
llevaba los bolsillos llenos de sonrisas
y tenía un cielo azul,
que era como el techo de mi vida,
y tenía un suelo corredizo
donde jugaba con los amigos
al no me pillas.
Aquí, donde me ves,
sigo jugando contigo;
tú eres un chico grande,
yo soy un chico mayor,
pero no te lo digo.
Corre incansable
que yo te sigo...
...Y al atardecer,
repíteme esa historia
que te llegó al oído,
que te hizo soñar
ayer mismo.
Yo te preguntaré,
tú tienes que responderme
y, cueste lo que me cueste,
yo soñaré, mi niño.
Después te contaré un cuento,
espera que me lo invente,
y te llevaré a donde la noche
a ti y a mí nos protege.


Me uno a ti en este sentir
En esos días llenos de risas

Únicos en la memoria
Nacíamos cada día, sin mas ambición que vivir
Olvidando las horas, los puntos y comas.

Ausentes de envidias y pecados

Todo nuestro universo era una plaza
Inventamos historias que sólo nosotros creíamos

Escondíamos el amor, el amor mas sincero
Nada de malo, nada de obsceno

En las tardes contábamos las estrellas fugaces
Saltábamos muros
Tirábamos piedras
Encendíamos hogueras

Soñábamos despiertos, en un día eterno
Entre tanto crecíamos sin darnos cuenta
Nadie nos enseñó a sufrir.
Tampoco a llorar
Iniciamos el camino hacia la madurez
Recordando y recuperando al niño que en nosotros se durmió.



Mi querido amigo, tus aires mediterráneos me llenan de nostalgia en esta tarde de otoño…Así que mejor nos volvemos a nuestras primaveras, y preparemos al niño, para el invierno que se le viene encima cuando crezca, y así, consiga disfrutar de su verano…
Besos desde Atlantic City.
Como siempre, tus poemas son , distintos...
 
Me uno a ti en este sentir
En esos días llenos de risas

Únicos en la memoria
Nacíamos cada día, sin mas ambición que vivir
Olvidando las horas, los puntos y comas.

Ausentes de envidias y pecados

Todo nuestro universo era una plaza
Inventamos historias que sólo nosotros creíamos

Escondíamos el amor, el amor mas sincero
Nada de malo, nada de obsceno

En las tardes contábamos las estrellas fugaces
Saltábamos muros
Tirábamos piedras
Encendíamos hogueras

Soñábamos despiertos, en un día eterno
Entre tanto crecíamos sin darnos cuenta
Nadie nos enseñó a sufrir.
Tampoco a llorar
Iniciamos el camino hacia la madurez
Recordando y recuperando al niño que en nosotros se durmió.



Mi querido amigo, tus aires mediterráneos me llenan de nostalgia en esta tarde de otoño…Así que mejor nos volvemos a nuestras primaveras, y preparemos al niño, para el invierno que se le viene encima cuando crezca, y así, consiga disfrutar de su verano…
Besos desde Atlantic City.
Como siempre, tus poemas son , distintos...
Hola Sandra, verdad es que crecimos en la calle, que era una buena escuela por aquellos tiempos. Los niños de ahora se crían en patios cerrados y actividades extraescolares. Han cambiado mucho los maestros y las aulas.
De pequeño ya ejercía yo de llanero, je je, y ahora me llevo a mis sobrinos a correr alguna que otra aventura; en ocasiones es un poco peligroso pero ellos disfrutan... y un niño no es un niño si no lleva las rodillas marcadas, je je je.
Besos para esa niña de Atlantic City que sabe de primaveras y que me ha regalado un estupendo poema comentario.
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba