Aquí, donde no me ves,
yo también fui niño;
llevaba los bolsillos llenos de sonrisas
y tenía un cielo azul,
que era como el techo de mi vida,
y tenía un suelo corredizo
donde jugaba con los amigos
al no me pillas.
Aquí, donde me ves,
sigo jugando contigo;
tú eres un chico grande,
yo soy un chico mayor,
pero no te lo digo.
Corre incansable
que yo te sigo...
...Y al atardecer,
repíteme esa historia
que te llegó al oído,
que te hizo soñar
ayer mismo.
Yo te preguntaré,
tú tienes que responderme
y, cueste lo que me cueste,
yo soñaré, mi niño.
Después te contaré un cuento,
espera que me lo invente,
y te llevaré a donde la noche
a ti y a mí nos protege.
Me uno a ti en este sentir
En esos días llenos de risas
Únicos en la memoria
Nacíamos cada día, sin mas ambición que vivir
Olvidando las horas, los puntos y comas.
Ausentes de envidias y pecados
Todo nuestro universo era una plaza
Inventamos historias que sólo nosotros creíamos
Escondíamos el amor, el amor mas sincero
Nada de malo, nada de obsceno
En las tardes contábamos las estrellas fugaces
Saltábamos muros
Tirábamos piedras
Encendíamos hogueras
Soñábamos despiertos, en un día eterno
Entre tanto crecíamos sin darnos cuenta
Nadie nos enseñó a sufrir.
Tampoco a llorar
Iniciamos el camino hacia la madurez
Recordando y recuperando al niño que en nosotros se durmió.
Mi querido amigo, tus aires mediterráneos me llenan de nostalgia en esta tarde de otoño…Así que mejor nos volvemos a nuestras primaveras, y preparemos al niño, para el invierno que se le viene encima cuando crezca, y así, consiga disfrutar de su verano…
Besos desde Atlantic City.
Como siempre, tus poemas son , distintos...