DEJAVU
Poeta adicto al portal
Hay fiesta y todos se acostaron,
que raro; si hay tanta gente aquí.
No entiendo que hacen
bajo techo de cemento.
Parecen dar gracias por la clausura;
pero de que!
Será que ya no tienen el peso:
Del despecho, la fatiga,
del olor a excremento,
de las cuentas, del infiel,
del dolor en su momento.
Todos callan;- o parece -,
que les ha vencido el tiempo.
Es un centro de convenciones
dónde las viejas historias:
dulces, amargas,
largas y cortas;
se han movido a otras bocas.
Cada uno con su línea
terminada o inconclusa,
porque ya no están las horas:
para limpiar billeteras,
para cambiarse la blusa.
Habría que leer un manuscrito,
de los que escribe la vida,
para marcarlos con lágrima,
o sellarles la sonrisa.
Hay fiesta y todos se acostaron,
ya no pueden ni bailar.
Esperemos que en su tiempo
hayan aprendido a amar,
que hayan dado mil sonrisas
y encontrado calidad.
Esperemos más que todo
que no se fueran extraños;
que hayan marcado su huella;
y que la balanza caiga
del lado de los buenos años,
ya que entre más hayan sido,
más exige el aposento.
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