BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Destroza los límites calvario apegado
en los ímpetus desaforados desaloja los instintos,
ese carga de inoportunos labios,
la laxitud de un miembro apaciguado
por la tormenta, tempestad de ceniza iniciada
en los iris.
Oh espabilad mis labios los mas contritos
los supuestos amargores de recónditas tumbas,
donde se agazapan recoletas
las trenzas de ambiguas vidrieras;
un labio, la forma perfecta, el corazón desunido de los latidos informes,
el pez rápido de las corrientes muertas.
Soy un lagarto, grande, alopécico,
en su infinita mutilación de pájaros cónclaves.
©
en los ímpetus desaforados desaloja los instintos,
ese carga de inoportunos labios,
la laxitud de un miembro apaciguado
por la tormenta, tempestad de ceniza iniciada
en los iris.
Oh espabilad mis labios los mas contritos
los supuestos amargores de recónditas tumbas,
donde se agazapan recoletas
las trenzas de ambiguas vidrieras;
un labio, la forma perfecta, el corazón desunido de los latidos informes,
el pez rápido de las corrientes muertas.
Soy un lagarto, grande, alopécico,
en su infinita mutilación de pájaros cónclaves.
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