agustinmenre
Poeta recién llegado
No llega la hora del alba, aún no;
mi alma divaga, inmersa en el interminable crepúsculo,
presa del anhelo inefable de la perversa noche oscura;
ansiando contemplar la aurora,
esperando la hora de su despuntar
a la vera de la locura.
mi alma divaga, inmersa en el interminable crepúsculo,
presa del anhelo inefable de la perversa noche oscura;
ansiando contemplar la aurora,
esperando la hora de su despuntar
a la vera de la locura.