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Ante mi tengo la sierra

Pessoa

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ANTE MI TENGO LA SIERRA

Tengo ante mí la abrupta sierra
como un pájaro caído
como un animal dormido a punto de despertar
como una mujer que se ofrece
segura de su inaccesibilidad.

Una mujer con el pubis bienoliente
erizado de lentiscos y romeros
y los senos endurecidos por el frío de la noche
con su vientre mineral ajeno a la caricia
y ojos alzados al cielo contemplando la nube que huye
asustada por aquel cuervo que acecha.

Tengo ante mí la sierra adusta de generosos volúmenes
enmarcada por el ojo rectangular de una ventana
como una mujer dormida
como un animal inviolable
como un águila agotada por su heráldica misión.

Talladas por el agua de incontables primaveras sus rocas
caen como manzanas podridas o cerúleos espectros de las rosas
en zigzags los lagartos la recorren
lagartos o dragones de leyenda
ya dirán las doncellas en su descargo.

Como imagen especular las nubes transitadas por peces de cristal
todo semeja al caos original del que nació la sierra
colores recién nacidos la amanecen tras la lluvia
las rocas abullonadas recrean espacios moribundos
los que renacen en los parques como ojos perforados por la llama
o cuadriláteros agraviados por el rencor.


Cae en curva sin asíntota la ladera de la sierra
Cae hacia el mar genesíaco donde esperan las sirenas
Músicas de los lejanos planetas llegan como homenajes
mientras tus manos de fuego escriben versos apócrifos
en el antifonario de las plegarias paganas.

Espejo, nubes y sierra
truenos, aromas y ecos
pubis bienoliente
erizado de lentiscos
cuajados por brillos de estrellas

Sierra frente a mí dormida
tras el impasible marco de una ventana
que no puedo traspasar.
 
ANTE MI TENGO LA SIERRA

Tengo ante mí la abrupta sierra
como un pájaro caído
como un animal dormido a punto de despertar
como una mujer que se ofrece
segura de su inaccesibilidad.

Una mujer con el pubis bienoliente
erizado de lentiscos y romeros
y los senos endurecidos por el frío de la noche
con su vientre mineral ajeno a la caricia
y ojos alzados al cielo contemplando la nube que huye
asustada por aquel cuervo que acecha.

Tengo ante mí la sierra adusta de generosos volúmenes
enmarcada por el ojo rectangular de una ventana
como una mujer dormida
como un animal inviolable
como un águila agotada por su heráldica misión.

Talladas por el agua de incontables primaveras sus rocas
caen como manzanas podridas o cerúleos espectros de las rosas
en zigzags los lagartos la recorren
lagartos o dragones de leyenda
ya dirán las doncellas en su descargo.

Como imagen especular las nubes transitadas por peces de cristal
todo semeja al caos original del que nació la sierra
colores recién nacidos la amanecen tras la lluvia
las rocas abullonadas recrean espacios moribundos
los que renacen en los parques como ojos perforados por la llama
o cuadriláteros agraviados por el rencor.


Cae en curva sin asíntota la ladera de la sierra
Cae hacia el mar genesíaco donde esperan las sirenas
Músicas de los lejanos planetas llegan como homenajes
mientras tus manos de fuego escriben versos apócrifos
en el antifonario de las plegarias paganas.

Espejo, nubes y sierra
truenos, aromas y ecos
pubis bienoliente
erizado de lentiscos
cuajados por brillos de estrellas

Sierra frente a mí dormida
tras el impasible marco de una ventana
que no puedo traspasar.
:eek::eek::eek::eek::eek: o un monitor onìrico. Feliz Navidad poeta.
 
ANTE MI TENGO LA SIERRA

Tengo ante mí la abrupta sierra
como un pájaro caído
como un animal dormido a punto de despertar
como una mujer que se ofrece
segura de su inaccesibilidad.

Una mujer con el pubis bienoliente
erizado de lentiscos y romeros
y los senos endurecidos por el frío de la noche
con su vientre mineral ajeno a la caricia
y ojos alzados al cielo contemplando la nube que huye
asustada por aquel cuervo que acecha.

Tengo ante mí la sierra adusta de generosos volúmenes
enmarcada por el ojo rectangular de una ventana
como una mujer dormida
como un animal inviolable
como un águila agotada por su heráldica misión.

Talladas por el agua de incontables primaveras sus rocas
caen como manzanas podridas o cerúleos espectros de las rosas
en zigzags los lagartos la recorren
lagartos o dragones de leyenda
ya dirán las doncellas en su descargo.

Como imagen especular las nubes transitadas por peces de cristal
todo semeja al caos original del que nació la sierra
colores recién nacidos la amanecen tras la lluvia
las rocas abullonadas recrean espacios moribundos
los que renacen en los parques como ojos perforados por la llama
o cuadriláteros agraviados por el rencor.


Cae en curva sin asíntota la ladera de la sierra
Cae hacia el mar genesíaco donde esperan las sirenas
Músicas de los lejanos planetas llegan como homenajes
mientras tus manos de fuego escriben versos apócrifos
en el antifonario de las plegarias paganas.

Espejo, nubes y sierra
truenos, aromas y ecos
pubis bienoliente
erizado de lentiscos
cuajados por brillos de estrellas

Sierra frente a mí dormida
tras el impasible marco de una ventana
que no puedo traspasar.
Una elocuente y perspicaz poesía.
Feliz Navidad.

Saludos
 
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