• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Ansiedad

OvejaNegra

Poeta recién llegado
No sé bien qué quiero escribir.

Busco el desahogo del poeta.

Si me puedo llamar poeta. Aunque siempre me he llamado así.

Y en realidad nunca he entendido qué es la poesía.


Cuando era pequeño creía que eran palabras bonitas.

De adolescente, estaba convencido de que eran palabras obscenas.

De adulto, si puedo llamarme adulto, siento que desconozco más todavía.



La nostalgia siempre me acompañó. O eso me empeño en creer.

Parece que tenga la necesidad de buscar el malestar.

Ya no estoy borracho de tristeza. Joder, ahora sufro la resaca.

Y la putada es que no es algo continuo. Es intermitente.

Y no son dolores de cabeza. Son dolores de autoestima, y ataques de inseguridad profunda.


Desde la escuela me señalaron como inteligente.

Tampoco nunca he comprendido exactamente qué es la inteligencia.

Solamente sé que anhelo cosas extraordinariamente grandes.

Quiero cambiar el mundo. No sé, o sí sé, o a veces sí y a veces no.


Últimamente me autodenomino artista. No por poseer ninguna habilidad especial.

Siento que la gente que trata conmigo, de algún modo, por como hablo, por como me expreso, me recuerda.

Soy particularmente amable y agradecido. Debe ser.

Ya he sido desagradable y antipático. No es nada práctico. No me ayuda a mí, ni ayudo a nadie.


Artista, porque me expreso genuinamente.



Me abruma estar equivocándome. A veces. Otras veces lo disfruto mucho.

Estoy aprendiendo a estas alturas a dejarme llevar. No a dejarme arrastrar. A dejarme llevar.


La música.

El lenguaje hablado de no sé bien qué divinidad.

Aunque no solamente la música es música. Eso me parece.


A veces, el mar me lo parece también. A veces el vuelo de los pájaros. Y otras veces el completo silencio.


No sé bien, bien qué escribo, ni por qué. Pero me he desligado un poquito, por un instante de la angustia que sentía.


Ahora, soy más feliz. Quiero decir, en este momento de mi vida.

Guardo un equilibrio interno que se expresa en todo cuanto siento, pienso, digo y hago.

Pero también siento una especie de tensión. Debo mantener ese equilibrio.

Creo que me asusta caerme. Creo que no me importa trabajar duro. Aunque en realidad, nunca he trabajado realmente duro.

Me asusta no hacerlo nunca.

Hasta la fecha, creo, o supongo, no he aprovechado mi potencial.

Tal vez este camino de mediocridad sea necesaria para hacerlo.


¿Es buena señal esta? Cada vez me preocupa, si preocupación es lo que siento, no estar implicándome en ese proceso de crecimiento último.

Pero claro, no debe de existir ese "crecimiento último". De existir, no se llamaría crecimiento. Porque crecer es un proceso.

Es irónico.

Crecemos sin fin. Y finalmente nos expandimos. Nos devoran todo lo devorable los microbios y todo aquello que nos descompone.


Este solo es un día más de esta historia increíblemente ridícula llamada Vida.
 
Atrás
Arriba