child-of-the-grave
Poeta adicto al portal
Anochecer en la nada
Los ojos se cierran,
y como taladros
se inoculan en la mente,
en la noche fría o caliente,
ellos no discriminan
si hay demasiada luz
o abundante oscuridad,
y como las paredes
son rápidamente perforadas,
todo puede ser atravesado
y tal vez te sorprenda
lo hueco que son por adentro
o quizá puedas infectarte
con el veneno que hay dentro
pero sólo allí es donde verás,
espiando por el agujero
cual hombre pusilánime
los sortilegios dibujados
en las cartas de una gitana,
el inconcluso epitafio
que fue escrito con los dedos,
crayones, tintas y lapiceras,
cuyas últimas austeras letras
grabadas con sangre te desvelan
mientras más te acostumbrás
a la perfidia y a la ignominia,
al sigiloso rugido del mañana,
al furioso aliento del destino.
Los ojos se cierran,
y como taladros
se inoculan en la mente,
en la noche fría o caliente,
ellos no discriminan
si hay demasiada luz
o abundante oscuridad,
y como las paredes
son rápidamente perforadas,
todo puede ser atravesado
y tal vez te sorprenda
lo hueco que son por adentro
o quizá puedas infectarte
con el veneno que hay dentro
pero sólo allí es donde verás,
espiando por el agujero
cual hombre pusilánime
los sortilegios dibujados
en las cartas de una gitana,
el inconcluso epitafio
que fue escrito con los dedos,
crayones, tintas y lapiceras,
cuyas últimas austeras letras
grabadas con sangre te desvelan
mientras más te acostumbrás
a la perfidia y a la ignominia,
al sigiloso rugido del mañana,
al furioso aliento del destino.