Jota Be
Poeta recién llegado
Tanto se ha dicho y escrito ya,
sobre el comportamiento humano,
"animales sociales", nos han definido...
me parece que la palabra sociales está de más.
Cuando nos toca esperar,
la paciencia se convierte en nuestro peor enemigo,
pasados unos momentos, cuando tenemos un objetivo claro en la mente,
que necesitamos cumplir con urgencia,
nos transformamos en el más impío bárbaro,
y nos dan ganas de sacar la espada y empezar a los mandoblazos..
La palabra "paciente", en un hospital,
se convierte en un mantra,
¿te has detenido a mirar alguna vez esas miradas?
como vacas esperando el turno,
de que llegue el hachazo,
aguardan las personas, con la mirada perdida,
de que llegue el momento de que les atiendan,
no importará que el doctor les diga que le deben amputar una pierna,
o que le quedan diez minutos de vida,
sólo importa de que llegue el momento de que la infame espera termine.
Quienes buscan cobijo en la sociabilidad en largas colas,
y tratan de paliar los momentos con la conversación,
pasados minutos derrotados caen,
y vuelven luego al mar de sus mentes anhelantes,
mientras parecen estatuas de carne que viven solo para mirar su ombligo.
Por eso, cuando el instinto animal aflora,
y dan ganas de hacer locuras en sociedad,
reprimo las ganas de irme a vivir a otro planeta,
y pisoteo con pensamientos amenos al brote psicótico,
y me recuerdo que debo ser un "animal social".
sobre el comportamiento humano,
"animales sociales", nos han definido...
me parece que la palabra sociales está de más.
Cuando nos toca esperar,
la paciencia se convierte en nuestro peor enemigo,
pasados unos momentos, cuando tenemos un objetivo claro en la mente,
que necesitamos cumplir con urgencia,
nos transformamos en el más impío bárbaro,
y nos dan ganas de sacar la espada y empezar a los mandoblazos..
La palabra "paciente", en un hospital,
se convierte en un mantra,
¿te has detenido a mirar alguna vez esas miradas?
como vacas esperando el turno,
de que llegue el hachazo,
aguardan las personas, con la mirada perdida,
de que llegue el momento de que les atiendan,
no importará que el doctor les diga que le deben amputar una pierna,
o que le quedan diez minutos de vida,
sólo importa de que llegue el momento de que la infame espera termine.
Quienes buscan cobijo en la sociabilidad en largas colas,
y tratan de paliar los momentos con la conversación,
pasados minutos derrotados caen,
y vuelven luego al mar de sus mentes anhelantes,
mientras parecen estatuas de carne que viven solo para mirar su ombligo.
Por eso, cuando el instinto animal aflora,
y dan ganas de hacer locuras en sociedad,
reprimo las ganas de irme a vivir a otro planeta,
y pisoteo con pensamientos amenos al brote psicótico,
y me recuerdo que debo ser un "animal social".